domingo, 12 de julio de 2020

La perspectiva relacional de la depresión











La perspectiva relacional de la depresión

REFLEXIONES SOBRE LA RELACIÓN ENTRE SOCIEDAD, FAMILIA E INDIVIDUO Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD

 por Germán Ríos Morfín*

En este escrito, enfocado en la reflexión del quehacer del psicoterapeuta, el autor sigue un proceso clínico a partir de la depresión y desde diferentes dimensiones del ser humano, como son la individual, la familiar y la social. También propone algunas ideas con respecto a cómo un proceso relacional, que logra la salud mental, puede ayudar a la construcción de la comunidad al encontrar nuevas formas de convivir en casa.

LA VISIÓN RELACIONAL

El profesional, frente a una queja en salud mental, pudiera definir un diagnóstico o elaborar una hipótesis, no solo sólo desde el modelo médico psiquiátrico, sino planteada desde diferentes enfoques de la psicoterapia como el psicoanálisis, la terapia familiar, terapia centrada en soluciones, terapia cognitivo – conductual entre otros tantos (González 2009; Linares y Campo 2000).

Desde la noción relacional, brindada por un enfoque familiar, una depresión es un problema que no solo se explica como una anomalía biológica (entre las características que pudieran definir la narrativa de un depresivo es común encontrar a nivel cognitivo pensamientos de desesperanza, injusticia, fracaso; en lo emocional tristeza y culpa; en el actuar pereza, desmotivación, hipersociabilidad; y en su identidad, basada en la carencia, la percepción de ser descalificado, infravalorado y exigido) sino como un fenómeno ligado a los puntos negros  o conflictos en las relaciones significativas (Linares y Campo 2000). 

Para definir los factores predisponentes de la depresión, Linares y Campo se basan en el análisis de la parentalidad y la conyugalidad[1]. A partir del análisis de estos dos conceptos logran identificar diferentes causas como son la desatención o sobreexigencia en las expectativas que se tienen de la persona; probablemente una relación complementaria rígida en el caso de la pareja, donde uno de los integrantes de la familia tiene el “control” de la relación y la otra parte solo actúa de manera sumisa o una dinámica que necesita de la “depresión” para mantener las relaciones en casa sin poder hablar directamente de las necesidades de cada uno.

Además de las descalificaciones o la falta de reconocimiento en la familia, en los estados depresivos, se reproducen valores, formas de actuar y ver el mundo. Por ejemplo, la forma como la persona, ya sea en pareja o en la familia, vive la distribución del poder y las demandas sociales respecto a los roles que se establecen. Pudiera ser que el machismo afecte directamente las creencias de cómo deben pensar y sentir los hombres, las mujeres y lo que se espera de los hijos, lo que sostiene la complementariedad en la pareja o la imposibilidad de hablar de las necesidades de los integrantes de la familia.

LA VISIÓN SOCIAL

Ampliando la visión, podemos integrar otro factor que influye en las dinámicas familiares de manera indirecta: las creencias o modos de actuar que se programan en redes y desde ahí se generan elecciones o preferencias.  Manuel Castells (2011) menciona que cuando las personas deciden por uno u otro partido político, sus emociones y formación, inclinan la balanza sin haber una reflexión profunda, con lo que es probable que nuestras decisiones sigan patrones sociales que no están en contacto con las necesidades de afecto o desarrollo de nuestras capacidades (Laso 2014). En la depresión, las personas pudieran significar algunos patrones que responden a ciertas demandas del lugar en donde viven y que mantienen el conflicto en casa. Por ejemplo, si se hace referencia a una actitud autoritaria en el contexto político como una forma de relacionarse, esto puede hacer poco flexible al sistema para escuchar el estado emocional de la persona deprimida.

Entonces, para lograr cambiar las dinámicas que sostienen al síntoma, además de hablar de los conflictos entre los integrantes de la familia y de la persona consigo misma, será importante reflexionar sobre los hábitos o acciones comunes y sociales que fortalecen posturas de los integrantes. Las técnicas como la reestructuración, la silla vacía, o ampliar las excepciones, además de cuidar los principios de eficacia y ética, pueden ir de la mano con técnicas como las preguntas estúpidas[2] propuestas por Raúl Medina (2011) y que plantean este contacto entre lo familiar y lo social.

Esto último nos permite entender mejor el problema, inclusive la familia puede notar como hay deberes que no solo son asuntos del vecino o condiciones únicas, sino que son similares por la cultura. La depresión, que es un fenómeno que se atiende desde lo psiquiátrico puede tener relevancia desde las creencias culturales del machismo o el consumismo; en el primero los roles son rígidos y llevan a la violencia, en el segundo hay expectativas altas que menosprecian las condiciones humanas. Ambas prácticas pueden ser generadoras de problemas de salud mental.

IMPLICACIONES EN LA PSICOTERAPIA

Como psicoterapeutas podemos ser asistentes en la construcción de identidades individuales y familiares que además de modificarse a sí mismas frente a los diagnósticos de salud mental, cuestionen los deberes sociales o culturales, los adapten o modifiquen a sus necesidades de afecto o desarrollo de sus capacidades, y en la misma sintonía se relacionen con su comunidad favoreciendo armonía.

Desde una perspectiva relacional, si la persona entiende de mejor manera sus relaciones se sentirá más motivada a desarrollar sus gustos, y acompañar a sus seres queridos en esta nueva actitud, sin victimizarse y sin culpar a los otros. Si se mantiene el síntoma, éste puede ser parte de la incomodidad de la familia y la convivencia llegar a ser una fuente de malestar que se reproduce en otros campos de los integrantes (escuela, familia, trabajo, etc.)  

PSICOTERAPIA Y COMUNIDAD

Entender el contexto social y reflexionar sobre la vinculación de los padres, hijos, hermanos y familia en general, es una forma de favorecer la salud mental en la comunidad. Se establecen mejores prácticas para llegar a acuerdos con los cercanos, relativizar las normas y adecuarlas a sus necesidades, en un camino de construcción constante. También pueden obtener de otras personas el afecto y reconocimiento que necesitan o encontrar nuevos espacios para desarrollar sus habilidades y competencias, como el deporte, nuevas oportunidades laborales, profesionales u otras posibilidades que sean pertinentes.




* Germán Ríos Morfín, es psicólogo y terapeuta familiar, actualmente se desempeña como coordinador académico en el bachillerato Pedro Arrupe, docente en la Universidad Marista de Guadalajara y terapeuta clínico. Para conocer más su trabajo: Supervisión de la práctica en psicoterapia


REFERENCIAS:

Castells, M (2012), “Comunicación y Poder”, México: Siglo XXI
González, L. A. (2009), Formulaciones clínicas en psicoterapia, recuperado de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-48082009000100009
Linares J y Campo C (2000), “Tras la honorable fachada”, Barcelona: Paidós.
Laso, E (2014) El trabajo con emociones en terapia familiar: teoría y aplicaciones México: Revista Redes.
Medina, R (2011), “Cambios modestos, grandes revoluciones. Terapia Familiar Critica”, México: Red Américas.




[1] La parentalidad se refiere a las funciones que cumplen los padres de reconoces y aceptar sus hijos, así como enseñarles normas para que puedan convivir en sociedad. Y “las  funciones conyugales se basan en una oferta relacional que al reconocimiento, valoración y cariño, añade el deseo” (Linares y Campo 2000).

[2] Está es una técnica donde el terapeuta observa algunas acciones usuales de la familia y pregunta por el sentido de las mismas como si fueran algo extraño. Por ejemplo, el hecho de que el hombre tenga que pagar las cuentas cuando salen o si la mujer debe de recibir a su marido con la cena preparada. Se cuestionan estos hechos obvios hasta llegar a la creencia que sostiene la conducta. Puede ser ¿Cómo es que cada que llega su marido hay que tener la comida hecha? Y siguiendo preguntas del mismo estilo, puede surgir  la idea de que ser mujer es atender a su marido.

martes, 30 de junio de 2020

Una ecología de la mente: el documental sobre Gregory Bateson



De Bateson se recuerda, entre otras muchas cosas, su “olfato notable” para distinguir rápidamente lo tonto de lo brillante.  Se dice de él, que era capaz de poner al descubierto y enlazar entre sí una amplia variedad de ideas y observaciones, que pueden servir de fundamento para una ciencia humana diversa.

Bradford Keeney (1991) advierte que comprender a Gregory Bateson exige comprender la cibernética (la ciencia general de la pauta y la organización) y que esta tarea es con frecuencia difícil porque requiere de las personas la voluntad de ingresar en un mundo de descripción radicalmente distinto de lo habitual.   

  Esta empresa Batesoniana de buscar la conexión entre todos los sistemas vivos no es banal: surge de un deseo genuino por conciliar el pensamiento humano con la forma en que funciona la naturaleza. Deseo que cultivó y procuró hasta el día de su muerte.

Nora Bateson escribe y dirige “An ecology of mind”, un documental sobre la vida de su padre, la relación que tenía con él, la forma en que funcionaba su pensamiento y su muy original manera de mirar el mundo. En el film, Nora es llevada de la mano de su padre hacía al mayor de sus legados: la enseñanza de que el aprendizaje no termina nunca.     







Fuente:
Keeney, Bradford (1991) Estética del cambio. Paidós. Barcelona.


domingo, 28 de junio de 2020

Uso de rituales en terapia de sesión única




Consígase un smoking dorado de ángel
baje de peso hasta niveles subatómicos
póngase a dieta de luciérnagas nocturnas
escoja hilos de luz en atmósfera límpida
monte a pelo si le place, o a contrapelo
póngase espuelas de plata y concha nácar
encájelas en los íjares de la luz
sosténgase fuerte de la cabellera frígnea
no vaya a caerse al refulgir el relincho
de su montura platinada 
porque la pateadura de su coz lo enviaría
a la más profunda de la noche.

Raúl Aceves
para convertirse en 
jinete de la luz


En esta entrada se presenta una propuesta para el uso de rituales terapéuticos en la práctica de la Terapia de Sesión Única. La propuesta parte de la experiencia de un equipo de profesionales en la atención psicológica de familias de alumnos de un bachillerato en Guadalajara, Jalisco, México.

La terapia de sesión única es una forma de terapia breve basada en las ideas posmodernas, social-constructivistas, sistémicas y ericksonianas (ver aquí) y cuya característica principal es que trata cada sesión como una terapia completa. Slive (2013) documenta que el modelo comenzó en Mineápolis en 1969, influenciado por el movimiento de clínicas gratuitas en California de la década de 1960.

De acuerdo con lo descrito por Ochoa (1995) los rituales terapéuticos han mostrado eficacia para lograr el cambio sistémico. El presente artículo parte de la interrogante de ¿Cómo incorporar los rituales en el modelo de Terapia de Sesión Única?

En primera instancia, en este artículo se describe la TSU tomando en cuenta las diferentes etapas de su proceso y se realiza una breve conceptualización del ritual cómo intervención terapéutica. En seguida se ilustra, mediante viñetas de casos ejemplares extraídos de la práctica clínica,  el método de elaboración de rituales en TSU y se clasifican los tipos de rituales con base en el trabajo de Imber-Black, Roberts y Whiting (1997). Para finalizar se presenta una propuesta para el uso de rituales en TSU que enfatiza la combinación de sus diversos tipos en la etapa de devolución.

La Terapia de Sesión Única.

La terapia de sesión única es una forma de terapia breve que surge por la inquietud de algunos terapeutas que han cuestionado la idea de que el cambio permanente sólo puede llegar mediante intervenciones de salud mental prolongadas y complicadas.

La característica principal del modelo es que trata cada sesión como una terapia completa. Los terapeutas que practican este enfoque parten de una fuerte convicción de que toda terapia puede ocurrir en una sesión y que en una sesión es posible generar un cambio significativo independientemente de la gravedad con que se pueda valorar al problema.

En la práctica, no difiere a otros modelos de terapia breve: los consultantes presentan una preocupación y construyen metas. El terapeuta invierte esfuerzos en dos vías. Por un lado, para que los consultantes terminen la sesión con la sensación de haber sido escuchados, con una mayor esperanza y conciencia de sus lados fuertes y recursos. Por otro, para que se comience a desarrollar un plan sobre cómo enfrentar sus preocupaciones.

La TSU es un proceso que se compone de varias etapas diferenciadas entre si y que siguen un orden secuencial. En el proceso participan de manera activa a) Los terapeutas que guían la entrevista, b) el equipo de observación y c) el sistema consultante (persona o familia). Se distinguen 5 etapas:

Etapa 0. Primer contacto o pre-sesión: Se recogen datos mediante una ficha de solicitud del servicio y se firma un formulario de consentimiento

Etapa 1. La entrevista: Se realizan 3 estrategias generales a) planteamiento del problema u tratamiento de la queja, b) Definición de las soluciones intentadas y los recursos del cliente y c) definición de metas. Con ellas se intenta tener una descripción clara de los patrones interpersonales problemáticos y los patrones interpersonales de solución.

Etapa 2. Pausa (reunión con el equipo). Los miembros del equipo analizan y discuten el caso con el fin de hacer una conceptualización del mismo y con estos elementos se elabora un mensaje de devolución que pueda incluir los siguientes componentes: a) Elogios, b) reencuadres, c) rituales o ejercicios en sesión y d)  sugerencias

Etapa 3. Devolución: se realizan elogios (connotación positiva, énfasis en lados fuertes y recursos, reconocer lo positivo y lo que si funciona), reencuadres (cambiar el marco de referencia, redefinir el problema, re-descripción circular, normalizar, etc.), rituales, dinámicas, ejercicios de simulación, ensayos mentales, etc.

Etapa 4. Evaluación de la sesión: Se hace una pequeña evaluación con una escala numérica del grado de angustia o ansiedad, esperanza y/o mejoría.

Etapa 5. Seguimiento: Se realizan llamadas de seguimiento a 3 o 6 meses con la finalidad de constatar efectos de la sesión y cambios en la vida de la persona o la familia.

Los rituales en el contexto de la terapia.

Los rituales como técnica de intervención terapéutica se pueden ubicar en la historia de la terapia sistémica a partir del trabajo del grupo de Milán, en la mitad de los años 70, y es descrita en su importante obra “paradoja y contraparadoja”  Más adelante Van der Hart (1983) apoya su trabajo terapéutico en la antropología al incorporar elementos presentes en los ritos que son empleados por diversos pueblos y familias.

Son, sin embargo, los trabajos de Imber-Black, Roberts y Whiting los que aportan una conceptualización, tipología y un modelo para la elaboración de rituales terapéuticos en su obra “Rituales terapéuticos y ritos en la familia”

 Para los fines del presente escrito se toma en cuenta la definición de ritual terapéutico propuesta por Estaban Laso (2015). Para este autor un ritual es “una secuencia de acciones simbólicas, engarzadas en una metáfora fundacional y realizadas en una atmósfera pregnante, que sirve para evocar y canalizar un conjunto complejo de emociones de modo que pervivan en la vida cotidiana (más allá del espacio y tiempo rituales) y modifiquen la experiencia emocional de sus participantes y, a través de ello, su conducta y cognición en relación con un problema o tema determinado.”

¿Para qué utilizar rituales en TSU?

El uso de rituales en TSU se justifica, al menos,  de 3 maneras: abona a la búsqueda de atajos en el proceso terapéutico, ayuda a trabajar con el sistema y a lograr un mejor ajuste con el sistema consultante.

1. Buscar atajos:

El ritual es una intervención terapéutica poderosa que promueve cambios en las personas y familias en un tiempo breve. Debido a que es una técnica que privilegia el trabajo a nivel del hemisferio derecho y que según Watzlawick “es el lenguaje que se presenta en consecuencia como llave natural que abre los dominios del espíritu en donde sólo pueden producirse los cambios terapéuticos” resulta una estrategia importante para la búsqueda de atajos en el proceso de terapia.

Por sí misma, también es una intervención que optimiza recursos: se puede llevar a cabo en una sola sesión, en la mayoría de los casos no se requiere preparación previa ni seguimiento prolongado.

2. Trabajar con el sistema:

Dado que los problemas se enmarcan en un contexto de relación, en TSU se asume una visión sistémica que permita idear intervenciones tomando en cuenta los contextos primarios a los que pertenecen los consultantes. El ritual es una intervención que cumple con tales criterios. Su realización impacta en la vida  de las sociedades, familias e individuos.

Ochoa de Alda (1995), señala al menos 4 funciones de los rituales en la vida familiar: a) regular su funcionamiento y permitir una evolución poco conflictiva, b) transmitir cultura, valores y normas de una generación a otra, c) coordinar pasado, presente y futuro y d) señalar y respaldar las transiciones del ciclo vital.

Por su parte, Boscolo (1996) menciona que uno de los aspectos fundamentales del ritual es el de poner a todos los miembros de la familia en el mismo plano al realizarlo. Comenta que “la participación de todos los miembros de la familia en estas circunstancias ofrece la posibilidad de que aparezca una visión nueva de sí mismo y de los otros: introduce…una visión circular…”

3. Lograr un mejor ajuste con el sistema consultante:

El ritual puede representar una estrategia que permite al terapeuta unirse a los clientes y establecer con ellos rapport, ya que al emplear una metáfora que se construye a partir del lenguaje y/o de las aportaciones iniciales de los clientes se logra un mejor ajuste entre el sistema terapéutico y el sistema consultante.

Además, se puede mencionar que el ritual, al igual que la metáfora, al ser una estrategia que opera a un nivel analógico, más que en lo digital de la comunicación, permite evitar las resistencias de los miembros de la familia.

Elaboración de rituales en TSU

Para los fines del trabajo presentado se utiliza la metodología propuesta por Richard A. Whiting (1999) en la cual el ritual se elabora llevando a cabo 3 pasos: a) seleccionar el símbolo, b) Determinar aspectos abiertos o cerrados del ritual y c) determinar el tiempo y el espacio. A continuación se describe como se desarrollan cada uno de ellos en el modelo de TSU.

a)      Seleccionar el símbolo

El símbolo es la unidad de construcción de los rituales. Incluyen los objetos y/o las palabras que representan la posibilidad de modificar creencias, relaciones o significados de los acontecimientos. 

Se elige al símbolo sobre el que se elaborará el ritual de 3 maneras posibles:

1.              Del lenguaje del paciente:

Durante la entrevista los terapeutas y el equipo de observación ponen especial atención a palabras o frases claves que tengan el potencial de representar el elemento simbólico. De esta manera el símbolo aparece como una revelación que después se elaborará en el momento de la pausa creativa. Una de las ventajas de tomar este camino es que la intervención se ajusta al lenguaje y visión del cliente y que al trabajar con sus propios recursos reforzará su agencia personal.

  Con una familia aficionada al futbol se utilizaron metáforas extraídas del balompié en el mensaje de devolución. A los padres se les instó a asumir el rol de “directores técnicos de su equipo” y a elaborar un plan de entrenamiento y la estrategia para vencer el problema. Al final, padres e hijos, elaboraron una porra para su equipo la cual repitieron tres veces al unisono.  

2.              Por dirección del terapeuta:

Los terapeutas se valen de su experiencia profesional y conocimiento de símbolos universales o de la cultura en que se encuentra inmerso el sistema. Elegirán así para la elaboración del ritual el símbolo que consideran se ajusta de mejor forma a la estrategia terapéutica. En la experiencia de los autores, es común utilizar símbolos o metáforas provenientes de las técnicas propias del modelo de terapia breve sistémica. Por ejemplo aquellos que se refieren a la búsqueda de excepciones, la proyección a futuro, externalizar el problema, describir Patrones Interpersonales Problemáticos y Patrones Interpersonales de Solución, etc.

A una joven que experimentaba poco apoyo por parte de su familia y que centraba su conversación en la forma en que esta situación le limitaba en la actualidad, le pedimos que se imaginara en el espacio de terapia una línea de vida y que avanzara a través de ella relatándonos los logros más importantes en cada una de las etapas de los años por venir. En cada una de ellas el terapeuta preguntó por la formula o clave que había usado para conseguir tales logros y por las personas con las que le gustaría compartirlos.

3.              Por elección del paciente:

El terapeuta insta a los miembros de la familia a hacer uso de su creatividad e intuición al preguntar sobre el símbolo que le gustaría emplear en la sesión. Se pregunta durante la entrevista: “si te pidiera representar el problema, ¿Cómo sería?, ¿Qué forma tendría?, Si pudieras representar la solución de ese problema, ¿Cómo se vería?, ¿Cómo le llamas tú a eso que ocurre en tu vida?, ¿A qué se parece?, ¿Cuál de los objetos que se encuentran en esta habitación podría representar de forma más fiel el problema que te aqueja?”
        A una familia en la cual el papá presentaba episodios de ansiedad se le pidió que eligiera un objeto que simbolizara el problema de la ansiedad. Los miembros de la familia acordaron que una maceta representaba adecuadamente la “ansiedad” debido a que su planta está en constante crecimiento y cambio y eso era algo que generaba temor a los integrantes de la familia.

b)      Determinar aspectos abiertos o cerrados del ritual

Ochoa de Alda aclara que los aspectos cerrados de un ritual se caracterizan por una mayor rigidez y proporcionan la estructura necesaria para contener la expresión emocional, transmitir valores importantes y dar forma concreta a las acciones. Los aspectos abiertos, continúa la autora, dejan espacio a la improvisación y creatividad y proporcionan flexibilidad para que los participantes den significado privado a la experiencia.

De acuerdo a la experiencia de los autores de este escrito, en TSU, es importante enfatizar en los aspectos abiertos del ritual con el fin de proporcionar la suficiente flexibilidad para que cada uno de los participantes aporte su parte personal e idiosincrasia a la experiencia.


c)       Determinar el tiempo y espacio

Resulta evidente que en una terapia de sesión única todos los rituales se proponen para llevarlos a cabo dentro de la sesión y difícilmente se prescribirá un ritual para realizarse fuera de la sesión debido a que es complicado dar seguimiento puntual y cercano si no se ha concertado una sesión subsecuente.

Lo que sí varía es la posición que toma el terapeuta durante la realización del ritual. Algunas veces el terapeuta actúa como un testigo, en otras ocasiones es preferible que el terapeuta se convierta en un director de orquesta, para algunos casos se requerirá la participación de algunos miembros del equipo de observación cómo cuando se trabajan tareas paralelas con subsistemas familiares y en algunas sesiones será necesario representar a algún elemento del sistema que no está presente. A continuación se presentan ejemplos de cada una de las posiciones:

Terapeuta testigo:

   En una sesión el terapeuta pide a los miembros de una pareja, después de un ejercicio de negociación y acuerdos, que sellen el trato de manera simbólica mientras da unos pasos para atrás con el fin de presenciar la puesta en práctica del ingenio y creatividad de los consultantes.

Terapeuta director de orquesta:

   En un ritual de dar y recibir reconocimiento con una familia, la terapeuta interviene para evocar contenidos y sugerir cambios en los elementos paraverbales de la comunicación entre los miembros de la familia (tono, postura física, contacto visual, etc.)

Terapeutas trabajando simultáneamente con subsistemas familiares:

   Un terapeuta de nuestro equipo pidió a una familia nuclear con hijos en edad escolar dividirse en dos grupos dentro del espacio terapéutico: el primero conformado por ambos cónyuges y el segundo por el subsistema fraternal. La pareja coordinada por el terapeuta elaboró un ritual de dar y recibir, mientras que los hijos en conjunto con un miembro del equipo de observación trabajaron con una técnica de resolución de problemas. La intervención, al elaborarse de forma separada pero de manera simultánea, permitió generar una frontera entre los subsistemas de la familia. Al terminar la sesión, la madre comentó que la TSU le había ayudado a comprender que los asuntos de los padres son diferentes a los de los hijos y, por ende, es mejor no revolverlos.  

Terapeuta representando a un miembro de la familia ausente:

  En un caso en el que a una madre preocupada por la homosexualidad de su hijo se le prescribió un ritual de reconocimiento, perdón y compromiso. Debido a que su hijo no había acudido a la sesión, le pedimos elegir entre los miembros del equipo terapéutico a alguien que representaría su papel.


Técnicas y tipos de rituales en TSU

Con el fin de adentrar al lector en los procedimientos técnicos del ritual se utilizará la tipología propuesta por Whiting (1999) que clasifica los rituales en: a) rituales de liberación, b) rituales de dar y recibir, c) rituales de utilización de las diferencias, d) rituales de prescripción del síntoma o el juego familiar y e) rituales mediante documentación. A continuación se presentan cada uno de ellos acompañados de ejemplos ilustrativos.

Rituales de liberación

Son acciones simbólicas que facilitan el proceso de depuración y curación en las personas que las realizan. Estos rituales contemplan maniobras como quemar, congelar, enterrar y/o enviar en globo variedad de elementos simbólicos. Se utilizan cuando las personas tienen necesidad de superar acontecimientos y significados traumáticos que interfieren en sus vidas presentes.

A continuación y a manera de ejemplo se presentan viñetas ilustrativas.

    Los miembros de la familia Rodríguez acordaron elegir una maceta como símbolo del  problema de la “ansiedad”. El terapeuta les pidió colocarse frente al símbolo y cada uno pensar en las desventajas que había traído a sus vidas la “ansiedad”. De la misma forma, pidió a cada uno reflexionar sobre las ventajas que el problema había traído consigo. Les preguntó si querían conservar el problema por un tiempo en su familia. La respuesta fue unánime, un “no” rotundo. Acto seguido, el terapeuta, inquirió sobre lo que querían hacer con la “ansiedad”. – Sacarla de nuestras vidas- dijo el padre, y los demás miembros de la familia asintieron. Al final, el terapeuta, invitó a que de manera simbólica sacarán la planta del espacio en donde se llevaba a cabo la sesión.

*
   A una joven que vivía con su padre y hermano adictos y que mencionaba en la entrevista sentir como que “cargaba todos los problemas de su familia ella sola”. Se le pidió elegir un objeto que representara ese peso de su familia que sostenía.  Eligió un refrigerador que estaba en el espacio en donde se llevaba a cabo la terapia. Se le invitó a simular cargarlo mientras imaginaba que era el peso de la familia. Para finalizar, se le preguntó acerca de lo que quería hacer con esa carga. Decidió soltarla, liberarse y fue capaz de experimentarlo en sesión.

*
   Un terapeuta de nuestro equipo de TSU acostumbra iniciar la entrevista con un ritual de liberación. A saber, pide a los miembros de la familia que elaboren una lista de pensamientos, sentimientos y/o actitudes que puedan limitar u obstaculizar la comunicación sobre el problema, la colaboración, la disposición al cambio, etc. Una vez terminada la lista, se le arruga, estruja y arroja al cesto de la basura.


Rituales de dar y recibir

Son acciones simbólicas que inciden en las interacciones familiares modificando los vínculos y formas de expresar los afectos. Se incluyen en ellas intercambios de objetos (regalos, comida, tarjetas, etc.) y de afectos (reconocimiento, perdón, agradecimiento, etc.) Se utilizan cuando los miembros de la familia experimentan desgaste o deterioro de sus relaciones y cuando se desea generar intensidad en las intervenciones.  

La siguiente viñeta puede servir de ejemplo:

     En una familia cuyo padre e hijo mayor experimentaban constantemente escaladas simétricas y el consecuente desgaste y distanciamiento en su relación se les sugirió realizar un ritual de perdón y reconocimiento. El terapeuta pidió a ambos que se colocaran uno frente a otro y que cada uno llevara a su mente los recuerdos más felices que tenían uno del otro y de lo que se sentían agradecidos  a lo largo de la historia de su relación. Ambos quebraron en llanto y, con esfuerzos, fueron capaces de decirse uno a otro lo que habían pensado. Dicho esto, el terapeuta pidió que también llevaran a su mente las fallas y errores que cada uno reconocía como propias y de las cuales deseaba pedir perdón. Las comentaron y una vez compartidas, padre e hijo, conversaron sobre las acciones a las que se comprometían para mejorar su relación. Por último, el terapeuta les invitó a sellar el compromiso mediante una acción simbólica que ellos eligieran: No lo dudaron y se fundieron en un fuerte abrazo.

Rituales de utilización de diferencias

Son acciones simbólicas que abordan creencias opuestas y escaladas simétricas de los conflictos. Se utilizan cuando en un sistema se presentan diferencias respecto de las soluciones, roles o concepciones del mundo. Su efecto es con frecuencia un mejor aprecio del punto de vista del otro y la consiguiente modificación de la propia  conducta. Una acción común son las inversiones que resultan útiles en situaciones en donde se negocian diferencias. Las inversiones consisten en pedirle a una persona que piense o actué como la otra durante períodos específicos.

Vamos a los ejemplos:

    Una pareja consultó por discusiones que desgastaban y distanciaban su relación. El terapeuta invitó a ambos a realizar un ritual de utilización de diferencias mediante una acción simbólica de inversión de roles. Se le pidió al esposo ubicarse (literalmente) en los zapatos de la esposa y viceversa. Cada uno en su rol fue capaz de reflexionar sobre la visión del mundo del otro y con ello comenzar a aclarar y resolver sus diferencias.

*

El padre de una familia que acudió a terapia fue asaltado a mano armada. Le robaron el dinero de la empresa en que trabajaba: su rol en esta era hacer los depósitos bancarios. Para colmo de sus males fue acusado de complicidad con los asaltantes. Tanto él como los demás miembros de la familia experimentaron de forma traumática los eventos desafortunados y desarrollaron importantes síntomas de ansiedad. El terapeuta prescribió un ritual denominado “la línea de cambio”. Pidió a los miembros de la familia imaginar una línea divisoria entre dos espacios del lugar en donde se consultaba.  Uno de los espacios representaba el momento actual en el que se encuentra la problemática familiar. Situados en este lugar, los miembros de la familia son invitados por el terapeuta a comentar sobre las dificultades, desventajas y efectos negativos que les acarrea el problema en el momento actual de su vida. Acto seguido, el terapeuta les incitó a proyectar en el otro espacio sus vidas una vez que el problema se haya resuelto. Los consultantes fueron capaces de comentar entre ellos las diferencias entre el momento actual y “su vida después del problema”. El terapeuta llevó a la familia a experimentar las sensaciones, a identificar emociones y a revisar pensamientos que surgían en ese instante y pidió a los miembros de la familia cerrar el ritual compartiendo sus compromisos para lograr el cambio. 

Rituales de prescripción del síntoma o juego familiar

Se trata de una acción simbólica que tiene el objetivo de modificar un esquema de conducta sintomático o rígido mediante la representación y traslado al absurdo de la conducta pautada. El efecto que experimentan las personas que participan en el ritual es la sensación de confusión, el humor y una percepción de lo absurdo de la situación capaz de modificar el esquema y su significado. Se utiliza en casos en donde la persona o la familia presentan patrones de interacción rígidos.

Dos ejemplos darán luz:

    En una familia la madre y el hijo mayor experimentaban una relación amalgamada de tales proporciones que el joven de 17 años se sentía incapaz de tomar por si solo el transporte público para regresar a su casa terminada la jornada escolar. El terapeuta prescribió el patrón interaccional rígido entre ambos, pidiendo a la madre abrazar al hijo como símbolo de la protección que otorga al joven. Sugirió a la madre intensificar la fuerza del abrazo hasta impedir el movimiento de su hijo. A este último, el terapeuta motivó a que intentara caminar hacia delante. Fue imposible para él dar paso alguno. El terapeuta limitó la participación del padre al rol de espectador. Al final del ritual, el padre brindó sus observaciones.   

*
  El terapeuta prescribió a una pareja el siguiente ritual: Pidió a ambos que se ubicaran de espaldas con respecto al otro. La esposa tendría que decir en voz alta las necesidades sentidas con respecto a su relación de pareja. El esposo, por su parte, repetiría “estoy intentando ayudarte” mientras ambos darían pasos hacía al frente alejándose poco a poco uno del otro. Este ritual representaba de manera simbólica la interacción y frustración conyugal. Ambos tenían buenas intenciones de mejorar su relación pero llevaban a cabo acciones que los distanciaban cada día más.


Rituales mediante documentación

Es una acción ritual que consiste en señalar o marcar los acontecimientos como oficiales dotándoles de un significado prestigioso y serio. Se distinguen en ellos al menos 3 fines: 1) aumentar el compromiso de los participantes, 2) modificar esquemas de interacción mediante el registro y 3) consolidar el cambio.

En TSU utilizamos los rituales de  documentación en dos momentos: en la presesión y en el seguimiento. En la presesión, con el fin de aumentar el compromiso de los consultantes se firma un formulario de consentimiento del servicio de TSU y se llena el formato de solicitud de atención familiar. En esta última los consultantes registran entre otros datos, la descripción de sus fortalezas y lados fuertes y sus expectativas de la terapia.



Ilustración 1 cuestionario de testimonio de los participantes en TSU


En el seguimiento se llena un cuestionario de testimonio de participación de la TSU que la ilustración 1 demuestra y cuya finalidad es consolidar el cambio mediante la estrategia de ayudar a la persona a situarse en una posición de experto.

Rituales en TSU: una propuesta.

 Como se puede apreciar en la ilustración 2, el proceso de la TSU ubica dos grandes etapas divididas por una pausa para la elaboración del mensaje de recapitulación: la entrevista y la devolución, que han sido explicadas previamente. Se propone utilizar los rituales en esta última etapa, la de devolución, combinándolos siguiendo un esquema particular que se explica a continuación.


En primera instancia, ha resultado conveniente realizar un ritual del tipo de prescripción del síntoma o el juego familiar que permita a los miembros del sistema desafiar los patrones interpersonales problemáticos y/o los intentos de solución fallidos y comenzar su modificación mediante la estrategia de llevarlos al absurdo.

Una vez realizado este ritual de prescripción del síntoma, la terapeuta, podrá elegir entre un ritual de liberación o uno de tipo de utilización de diferencias que permita consumar el contenido emocional e iniciar la construcción de soluciones en el sistema interaccional de la familia.

Para concluir con la etapa de devolución, el terapeuta puede trabajar con explicitar compromisos conductuales de cada uno de los participantes, realizar ensayos de conducta que vuelvan más probables los cambios o simplemente anclar los cambios mediante la materialización del símbolo y consumación de la metáfora.

Como se ve en la ilustración, los rituales de tipo dar y recibir constituyen un elemento que facilita dos importantes propósitos. El primero es el de generar intensidad relacional en la sesión y el segundo es el de afianzar un estado emocional que permita a los participantes del ritual evocarle cuando se considere necesario en lo sucesivo.  Cabe enfatizar que este tipo de ritual puede sugerirse en cualquier momento de la devolución según el terapeuta considere que es pertinente para el caso.

Por último, cabe señalar que los rituales de documentación se emplean en las etapas de pre y post-sesión tal como se han descrito previamente en este trabajo.    

Conclusiones

Hasta ahora se ha presentado en este escrito la experiencia de los autores con respecto al uso de rituales y su inserción en el modelo de TSU. Se confía en que para el lector los ejemplos empleados hayan iluminado el método para su elaboración e implementación y que las propuestas arriba formuladas representen, sino guías, material para el desarrollo creativo de nuevas formas de emplear los rituales en procesos terapéuticos.

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