viernes, 29 de abril de 2022

Conversaciones sobre terapia sistémica: Técnicas de terapia familiar (10)

 


En esta entrada se presenta el video de la clase 10 del módulo de Técnicas de terapia familiar del curso de terapia sistémica del proyecto de formación continua del Equipo de Terapia Familiar Zoquipan. Se revisa el trabajo de Salvador Minuchin y su propuesta acerca de la técnica de reestructuración de la famiia.  Se recuerda al lector que las actividades formativas se pueden seguir en vivo desde Facebook.  Las reuniones son los miércoles alrededor de las 20:00 en la página de Conversaciones sobre terapia sistémica fb




jueves, 28 de abril de 2022

El consultorio en psicoterapia: Apuntes a partir de la obra “Ambulatorios” de Jorge Augusto Torres*

 


En esta entrada se comparten algunas reflexiones en torno a la obra pictórica “Ambulatorios” que forman parte del conversatorio entre el autor y el pintor Jorge Augusto Torres titulado “la crisis por medio de arte”.     

“Ambulatorios” de Jorge Augusto, reflexiona sobre las diversas formas de entender la Condición Humana y las partes invisibles que hay en ella, teniendo en cuenta el aparentar la inexistencia de sucesos críticos que ponen a prueba al futuro y a nosotros en él.

 En ocasiones, la habitación, que comúnmente es de cuatro paredes, a la que llamamos consultorio, no es suficiente, no basta, son espacios como símbolo, adaptados para el desenvolvimiento personal, que en ocasiones se ven bloqueados para la liberación espiritual. El consultorio, en este caso, es el espacio común de esta serie, que cuenta historias, las cuales tienen el propósito de reflejar al espectador, encararlo, e incitar al arte como herramienta visibilizadora de la crisis, y concebir a la obra como un espejo.

 

El consultorio en crisis o la crisis en el consultorio

 

¿Por qué un terapeuta debería meter su cuchara en la pintura o en el arte? por la sencilla razón de que el arte alimenta su sensibilidad. Salvador Minuchin, pionero de la terapia familiar, decía que un terapeuta después de aprender el método debía obsequiar o abandonar en un rincón  sus libros. Lo que necesita el terapeuta para ser mejor no es más teoría, si no alimentar su sensibilidad porque ésta es lo que le ayudará a conectarse mejor con sus pacientes. Por eso estoy escribiendo ahora acerca de pintura para alimentar mi sensibilidad y para contribuir a que otras personas puedan hacer lo mismo.

Cuando me invitó Jorge a reflexionar sobre su exposición, creí que la obra giraba en torno a los consultorios de tal manera que me pareció pertinente (tomando en cuenta que pasó mucho tiempo de mi vida en este tipo de lugares) y decidí partir de una definición: ¿qué es un consultorio? La Real Academia Española de la lengua nos dice que un consultorio “es un establecimiento particular fundado por un profesional de la salud (generalmente especialista) para que las personas poco pudientes acudan a él a consultar acerca de sus dolencias” (no porque las personas pudientes no se enfermen, sino porque suponemos que cuentan con sus médicos de cabecera que los visitan a domicilio)

 El consultorio no ha existido siempre. Los antiguos cuando caían enfermos consultaban con el chamán y éste convocaba a la comunidad y en un espacio público prescribía algún ritual para la sanación. En la antigua Grecia, se tiraba a los enfermos al lado del río en el santuario de Asclepio y se las hacia a soñar hasta lograr la curación.

El psicoanálisis popularizó el consultorio moderno. Cuando pensamos en un consultorio (sobre todo en uno psicológico) nos imaginamos un remedo del de Sigmund Freud: un escritorio, algunos libros, una ventana amplia y el emblemático diván. Del consultorio del padre de psicoanálisis podemos destacar dos cosas: 1) que el diván no figuraba inicialmente en el método propuesto por el médico vienés, sino que fue añadido a partir del regalo de una paciente agradecida al que luego Freud le encontró peculiar uso; y 2) que no pertenecía a hospital o clínica alguna, sino que se trataba de una sala contigua a su casa. Los pacientes convivían con su familia y en ocasiones se colaba su perro chow chow que fungía como su asistente.

 Otro famoso terapeuta que consultaba en su casa fue el norteamericano Milton H. Erickson que usaba el método de la hipnosis. En la sala de su domicilio en Phoenix mientras los pacientes entraban en trance, podían atravesarse sus hijos para pasar de una habitación a otra.

 Paul Watzwick relata un caso atendido en una cafetería, Carl Withaker (terapeuta sistémico) pedía a las familias rentar una cabaña alejada de la ciudad para celebrar en ella las sesiones de terapia, Jodorowsky atendía a sus consultantes en un dojo de karate, Adalberto Barreto (creador de la terapia comunitaria integrativa) invita a recuperar lugares públicos, mientras la pandemia por Covid-19 traslada los espacios de terapia a las plataformas virtuales.

 Todos estos ejemplos contrastan con la definición inicial de la RAE. El consultorio no es sólo un establecimiento de cuatro paredes. Consultorio es lo que habita esas cuatro paredes, el encuentro entre el profesional y el consultante: un choque entre dos mundos que va matizado por una o varias crisis. Las crisis que lleva al paciente a la consulta o la crisis que ocurre en y por la consulta misma.

 La obra de Jorge “Ambulatorios” no trata como lo creía de esas cuatro paredes del consultorio, trata de las crisis humanas por las que atraviesan las personas en su encuentro con un profesional de la salud.

 

Las piezas

 

Lo primero que me llamó la atención de los personajes de la obra fue la proporción de las manos. En el dibujo de la figura humana, un test popular en la psicología diagnóstica y clínica, manos grandes significan dificultad para vincularse. En las piezas de Jorge vemos a seres en busca de ese vínculo, de ese afecto que tratan de encontrar en la relación terapéutica.

Otro elemento que aparece como una constante es la ventana. En el test de casa, otro famoso instrumento proyectivo, las ventanas indican el modo en el vemos el mundo. Los personajes de la obra de Jorge se advierten (por los grandes portillos) con gran disposición a contactar con el exterior, con apertura y cierto arrojo, pero también con un deseo de saltar por ella.  

 En este sentido, recuerdo la anécdota de un colega médico que tuvo que cancelar la ventana de su consultorio porque los niños que atendía (la gran mayoría con un diagnóstico de TDAH) fracasaban en el intento por controlar el impulso de salir por ella.

Pero dejemos las interpretaciones proyectivas para el contexto clínico y adentrémonos a la obra.  A continuación, brindaré algunas reflexiones breves acerca de cada una de las piezas de “Ambulatorios”.




La pieza 001 nos presenta el momento en que un paciente recibe su diagnóstico. Lo vemos fuera de sí, como en estado de shock, ardiendo en llamas. La psicología nos enseña que las personas pasan por un proceso de asimilación cuando reciben un diagnóstico. Este proceso va desde la etapa de las sospechas hasta la etapa de asimilación y la consecuente elaboración del plan de acción para tratar la enfermedad, pasando por etapas como el shock, la negación, la ira, la negociación y la depresión (como puede verse todo un proceso de duelo

El duelo es una necesidad en toda pérdida emocional. Las personas durante la fase de aceptación logran reconocer a la discapacidad y la situación de dolor; por ende, los pacientes y sus familias pasan etapas similares, llegando a aceptar la realidad de la enfermedad.

Sin embargo, este proceso puede complicarse. Indicadores de que los miembros de la familia no han elaborado correctamente el duelo, pueden ser: excesivo apego, sobreprotección, trato negligente o de abandono, pobre o nula participación en el proceso de rehabilitación del paciente, desanimo frente a sí misma, actitud sacrificada, sobre-exigencia, actitudes de huida, actitud desafiante, agresiva y de desautorización respecto al profesional o equipo, altos niveles de ansiedad, cuadros de depresión crónica, etc.

En el método clínico, el diagnóstico es uno de los elementos fundamentales de la consulta. Si se realiza con éxito puede liberar al paciente de su padecimiento (le permite entender lo que le ocurre, ostentar una postura frente al problema, identificar recursos y generar un plan de acción) Si hay errores en su elaboración y presentación, se convierte en una cárcel para los pacientes de la cual resulta difícil salir (el diagnóstico se convierte en una etiqueta, forma parte de su identidad y el paciente responde a las expectativas que genera el entorno con respecto a este problema).

 La pieza 002 presenta la ansiedad que produce pensar que la terapia dará luz a algo de nosotros mismos que no queremos ver. Esa angustia inicial puede derivar a una auténtica y persistente evitación a los espacios terapéuticos que dificultan la atención oportuna.  Confirman esto algunas investigaciones acerca del número de sesiones de primera vez que no se llevarán a cabo.

Pero, ¿de dónde viene esa angustia o ansiedad? Consideremos por un momento que se trata de una herencia de la religión católica. El consultorio se parece al confesionario y por tanto el paciente tiene que contar todos sus “pecados” al terapeuta que juzgará si irá o no a los infiernos de la locura.

 Erikcson (el hipnoterapeuta que atendía en la sala de su casa) relata el caso de una paciente que evitaba entrar al consultorio:

“Una paciente me dijo-  soy una persona muy neurótica pero no puedo hablar ni con usted ni con nadie. Lo conozco a través de algunos amigos que son pacientes suyos y no he podido reunir el coraje suficiente como para contarle mi problema. pues bien ¿quieres ser mi terapeuta?

- sí -contesté puedo hacerlo de todos modos

-Bien –continuó ella- la forma en que voy a proceder es la siguiente: alrededor de las 11 de la noche me subiré a mi automóvil, vendré hasta aquí y lo estacionaré delante de su casa, imaginando que usted está conmigo dentro del auto entonces reflexionaré sobre mi problema.

 No sé cuántas veces más pasó la noche frente a mi casa hasta las 4:00 de la madrugada reflexionando en su problema; lo cierto es que resolvió y solo me pagó las dos primeras sesiones. Después me dijo -ya superé mi problema ahora si usted así lo desea puedo colaborar con usted en algún trabajo experimental.

 

Esta autoterapia sólo fue posible porque Erickson comprendía muy bien que los pacientes cuentan con recursos para resolver sus propios problemas. Esta idea también la entendía Jay Haley, un terapeuta familiar que advierte que en centros de atención en donde la lista de espera es larga muchos pacientes mejoran antes de comenzar la terapia.

Los enfoques posmodernos de terapia han desarrollado prácticas capaces de reducir esa ansiedad inicial de los pacientes. Por ejemplo, cambiando el foco de la patología y de las cosas que están mal en la persona al foco de los lados fuertes y recursos personales de los consultantes.

En la pieza 003 el consultorio se convierte, para el personaje, en un lugar en donde atravesar por una crisis.  El paciente, al recibir un diagnóstico de enfermedad renal, decide cambiar por completo su vida (hábitos más saludables y cambio de domicilio a una playa libre de estrés). La crisis adquiere un doble significado: representa peligro pero también representa oportunidad y proceso de reconstrucción. El diagnóstico produjo un quiebre narrativo, el cual hizo añicos la perspectiva de su realidad. El paciente recogió los pedazos de su mundo y construyó con ellos una nueva realidad, mejor, más saludable, más bella.

 



En la pieza 004 al igual que en la 001 podemos apreciar una escena que forma parte del proceso de asimilación de la enfermedad terminal. La paciente, después de realizar su duelo, pudo asimilar su diagnóstico y fue capaz de “poner a la enfermedad en su lugar”. Esto le ayudó a tomar decisiones y dar espacio a lo que realmente era importante en su vida (su hijo y su demás familia) .

 Por otro lado, la manera en que las pacientes responden a la comunicación de un diagnóstico está relacionada de forma importante con la manera en la que el profesional da la noticia. A partir de esta evidencia se han elaborado varias propuestas de protocolos para dar malas noticias. Uno de ellos es el de Bukman (1992) que propone 5 pasos:

 

1)    Preparar la entrevista

2)     Identificar la percepción del paciente y su familia

3)    Dar conocimiento e información

4)    Invitar a externar las dudas y

5)     La importancia de la empatía

 

La pieza 005 trata del proceso de cambio. El personaje pasó por el susto de su vida: después de haber sido diagnosticado con cáncer, en la consulta subsecuente la enfermedad remite misteriosamente. Al salir librado de ese diagnóstico terrible, nuestro personaje, promete cambiar y vivir la vida al máximo. La pregunta que surge es ¿Cómo puede ser posible que un susto pueda activar de forma más efectiva un cambio que en muchas horas de terapia? Esta misma pregunta se la hicieron Prochaska y Diclemente, dos investigadores que explican que el cambio no se da de la noche a la mañana, sino que se cocina pasando por diferentes etapas de un proceso que conceptualizan mediante una “rueda de cambio” que va de la fase de ignorancia a la fase de consolidación del cambio.

 El profesional de salud con conocimiento de este proceso puede ajustar sus intervenciones a la etapa en donde se encuentra el consultante y activar palancas de cambio en momentos claves El ejemplo clásico que ilustra esta teoría del cambio es el del señor alcohólico que tuvo un accidente automovilístico del que su hijo permaneció al borde de la muerte. Cuando éste se salva y el señor promete dejar de tomar y lo consigue.

 En la pieza 006, el pintor, amplía la perspectiva para poder ver a la familia del paciente. En esta pieza se representa lo que Cloe Madanes, pionera de la terapia estratégica, llamaba incongruencia jerárquica: el síntoma (en este caso la depresión) le otorga poder al paciente frente a los demás miembros de la familia que se perciben incapaces de ayudarle. El problema deja de ser el síntoma y se convierte en el juego relacional a partir del síntoma.

  Ampliar la visión del individuo al sistema tiene paralelismo con un momento histórico de la psicoterapia en donde la cibernética y la teoría general de sistemas  produjeron cambios en el ser y hacer del terapeuta y por consecuencia en el  consultorio: de ser un establecimiento muy parecido al consultorio médico se convirtió en un lugar que semejaba la sala del hogar de una familia. Además, se comenzó a usar la Cámara de Gesell que consiste en dos espacios separados por un espejo unidireccional. En uno está el terapeuta y la familia (sala de entrevista) y en el otro (sala de observación) se encuentra el equipo terapéutico. En un determinado momento, el terapeuta se reúne con el equipo y regresa con un mensaje para la familia. Tenemos ahora una visión poliocular y un conjunto de voces al servicio de os consultantes.

 



La pieza 007 nos recuerda que hoy en día todavía existen bastantes mitos relacionados con el profesional y los espacios de terapia. Estos mitos llegan a representar verdaderos obstáculos para el acceso a los servicios de salud y hacen que la atención no llegue a tiempo. El machismo, por ejemplo, y su cultura de “los hombres no lloran”, “no se quejan”, “lo pueden todo”, “no piden ayuda”, etc. termina por, no sólo rechazar, sino infravalorar los espacios terapéuticos. Como profesionales tenemos mucho trabajo que hacer para ayudar a desmitificar y revalorizar estos espacios de terapia.

 Por último, la pieza “favor de guardar silencio” ilustra lo paradójico que pueden llegar a ser algunos elementos del consultorio. Se trata de una pieza interactiva que consiste en una silla de frente a un espejo que es enmarcado por un gran letrero con la leyenda “favor de guardar silencio”. Si partimos del conocimiento de que la mayoría de las enfermedades son de carácter psicosomático, es decir están relacionadas con la dificultad para expresar las emociones, la petición de quedarse callado resulta peligrosa por perjudicial. Debería de cambiarse por una que diga “favor de romper el silencio”

 Algunos consultorios son lugares en donde se interviene la crisis, en donde se intenta sacar al paciente rápidamente de la crisis. Estoy seguro de que en muchos casos es mejor que el paciente vaya a un consultorio en dónde le provoquen la crisis que le ayude a crecer.

 

* Nacido en Guadalajara, Jalisco en 1990, perteneciente a un seno familiar de artistas. Jorge Augusto Torres es un pintor y dibujante interesado en la pintura des figurativa, ha exhibido su obra en recintos como el exconvento del Carmen y en otros estados de la República como CDMX. Además de dos individuales como “Vaga la piedad” (GDL. 2018) y “Miradas a través de la carne” (GDL. 2019)


Appignanesi, R (1994) Freud para principiantes. Errepar. Buenos Aires.

Buckman R. (1992) How to break bad news: a guide for healthcare professionals. Baltimore: Johns Hopkins University Press.

Hoffman, L (2022) Fundamentos de la terapia familiar. FCC. Ciudad de México

Jodorowsky, Alejandro. (2006) El maestro y las magas. De bosillo.

Kbler-Ross, E  (2019) Sobre la muerte y los moribundos. B de bolsillo. Barcelona

Minuchin,S. & Fishman, H. C. (1984). Técnicas de terapia familiar. Barcelona: Paidós.

Navarro, J. (2004) Enfermedad y familia. Paidós. Barcelona

Onnis, Luigi (1997) La palabra del cuerpo. Herder. Barcelona  

Prochaska, J. y Diclemente, C. (1982). Transtheoretical therapy: Toward a more integrative model of change. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, Vol 19(3), págs. 276-288

Rosen, Sidney (1991) Mi voz irá contigo. Paidós. Barcelona.

 Whitaker, C (1992) Meditaciones nocturnas de un terapeuta familiar. Paidós. Barcelona  


miércoles, 27 de abril de 2022

15 años brindando Terapia Breve Sistémica

 


Celebración de los 15 años de Oxigene A.C.

 

Oxigene Servicios Múltiples para la familia A.C. cumple 15 años y lo celebra con actividades de capacitación para profesionales de la salud.  Se llevará a cabo una conferencia virtual, una jornada de presentación de casos clínicos y un taller.

 

La conferencia virtual “La enseñanza y aprendizaje de la terapia famiiar” la impartirán el Dr. Mauricio Leija y el Mtro. Emmanuel Garibay en una videotransmisión desde la página de FB Conversaciones sobre Terapia Sistémica el miércoles 18 de Mayo a las 20:00 hrs.

 

La Jornada de Presentación de casos “aplicaciones de la terapia breve sistémica” se llevará a cabo el viernes 20 de Mayo de las 17:00 hrs a las 20:00 hrs de manera presencial en las instalaciones de la Universidad Marista de Guadalajara. Coordina Emmanuel Garibay y alumnos de la carrera de psicología.

 

El taller estará basado en libro “Terapia breve grupal” de reciente publicación. Lo impartirá su autora, la Mtra Araceli González Martínez, el sábado 21 de Mayo de las 17:00 hrs a las 20:00 hrs en el Centro de Integración y Vinculación Familiar (CIVFAM).

 

Cooperación: $ 100 MN

 


Sedes:

 

-       FB Conversaciones sobre terapia sistémica

-       Universidad Marista de Guadalajara. Marcelino Champagnan #2981, colonia Loma Bonita, Zapopan, Jal.

-       Centro de Integración y Vinculación Familiar. Av. Inglaterra #2635, colonia Jardines del Bosque, Guadalajara, Jal.

 

  Mayores informes: 38 26 40 38 y oxigeneservmult@hotmai.com