viernes, 31 de julio de 2026

Terapia centrada en soluciones en el tratamiento de los pacientes con problemas de consumo de drogas y de sus familias

 


En esta entrada revisamos la propuesta de Giannino Ulivi (2000) para el empleo del enfoque centrado en soluciones en el tratamiento del abuso de sustancias. Se utiliza un modelo de proceso de la terapia breve (a partir de Prochaska y Diclemente 1986; Charles 2005 y Escudero, 2003.) para clasificar las estrategias en 3 etapas del proceso terapeútico: el enganche, la definición de metas y la etapa de impulsar y motivar el cambio.

 

La propuesta de Ulivi incluye un importante trabajo en la etapa de enganche, la definición de objetivos y las conversaciones sobre el cambio y las soluciones.  Todo esto con el propósito de crear una expectativa positiva para el futuro, muy útil para todo el sistema familiar y también para los especialistas, que se protegen del riesgo de resignarse rápidamente frente al paciente no motivado.

 

Para desarrollar las ideas del trabajo con pacientes con consumo de sustancia y sus familias me parece pertinente recordar las fases del proceso de la terapia breve. En otras entradas hemos abordado el proceso terapéutico como una serie de fases que se suceden y que se distinguen entre sí por las características de su propósito y las acciones para alcanzarlo.



 

1. Difusión del servicio de terapia.

 

En esta etapa el propósito es presentar una imagen que genere confianza y credibilidad en la comunidad. Conviene tomar un rol activo que permita hacer un “mercadeo de trabajo” al proyectar una imagen correcta acerca de lo que se realiza. Esta etapa comprende las acciones enfocadas a crear mecanismos de promoción, las estrategias publicitarias y crear una plataforma de redes para la derivación.

 

2. Enganche e involucración.

 

Esta etapa se refiere al primer contacto y la iniciación de la relación y alianza terapéutica. En esta fase de apertura de la terapia, el objetivo será crear una relación personal que se caracterice por el contacto, la confianza y la sugestión positiva que permita involucrar y adherir a tus consultantes al proceso de terapia.

 

3. Definición de metas.

 

Esta etapa comprende la indagación focal de la problemática presentada, el acuerdo sobre los objetivos de la terapia y una descripción de lo que mantiene el problema (diagnóstico relacional). Los retos en este período son dos: por un lado, ayudar al cliente a definir una meta en la cual va a trabajar como algo que pertenezca a su área de influencia, en términos de lenguaje y planteado en términos de sus posibilidades de acción; por otra parte, identificar los patrones interpersonales problemáticos que permitan redefinir el problema y replantear objetivos manejables.

 

4. Impulsar y motivar el cambio.

 

Esta etapa comprende la programación terapéutica y las estrategias de cambio.

Teniendo en cuenta que la Terapia breve centrada en soluciones consiste en como incrementar los patrones de solución saludables, queda claro que el objetivo terapéutico en esta etapa se realiza a través de las conversaciones sobre búsqueda de excepciones.

 

5. Mantenimiento de los cambios.

 

Esta etapa comprende el ajuste de las intervenciones y la supervisión y seguimiento de los cambios. Los objetivos en esta etapa son los concernientes a ayudar a los consultantes a superar los alti-bajos del cambio, prever, prevenir y aprender de las recaídas para sostener su nueva forma de ser y actuar.

 

6. Terminación.

 

 

El objetivo en esta etapa es consolidar definitivamente la autonomía personal de los consultantes mediante su emancipación de los servicios de terapia. La etapa de terminación ofrece la oportunidad para que promuevas la creación de mecanismos de cierre de la experiencia terapéutica y la promoción del restablecimiento de la competencia personal o familiar de tus clientes.

 

Etapa de enganche e involucramiento

 

En esta etapa se sugiere valorar el nivel de motivación del paciente debido a que muchas veces son los padres y las instituciones (las escuelas, los tribunales) los que obligan a los jóvenes a comenzar el tratamiento fomentando que los terapeutas se conviertan en agentes de control social. Y cuando surge una confusión entre la tarea terapéutica y el rol de control social también es frecuente que se culpe de ello al paciente, considerando, por ejemplo, que no está motivado ni preparado para la terapia.

 

Para evaluar la motivación del paciente, en lugar de ubicarla como una cualidad innata y caracterológica que éste trae consigo a la terapia, se parte del supuesto de que la motivación es el resultado de la interacción paciente-terapeuta. Esta idea lleva al profesional a adoptar un rol activo en el proceso de establecer relaciones de colaboración con el cliente.

 

El terapeuta desde un enfoque centrado en soluciones promueve la colaboración con el consultante. Normalmente los pacientes que abusan de las drogas están acostumbrados a ser amonestados repetidamente sobre los daños que éstas provocan: “perjudica a la salud”, “destruye la vida”, y cosas por el estilo. La terapia centrada en soluciones ofrece un camino diferente para captar la atención de los clientes: ayudarle a que vea claramente los beneficios que puede reportarle el tratamiento, por ejemplo, poder seguir estudiando, dejar de discutir con la familia, un poco más de libertad, la conquista de un afecto.

 

De Shazer sugiere evaluar la colaboración en términos de la interacción entre el terapeuta y el cliente apoyado de una metáfora qué procede del ámbito mercantil: describe tres tipos de relación terapeuta cliente (visitante, demandante y comprador) y desarrolla, con base a las características de esta interacción, estrategias para ajustarse al lenguaje de cada cliente. Cabe señalar que los diferentes tipos de vínculos no son estáticos, sino que su dinámica se modifica a partir de los cambios que introducen cualquiera de los participantes en la relación.

 

Ulivi sugiere que pacientes que consumen drogas y que son forzados a acudir a los tratamientos contra su propia voluntad se relacionan con el terapeuta como visitantes. No sienten ningún interés por lo que se les ofrece. Lo único que parece interesarles es cumplir con la obligación de estar presente en las sesiones, pero no para tratar sobre el consumo de las drogas. Por ello se sugiere:

 

·         Felicitarles por el hecho de que hayan acudido a una cita.

·         Investigar lo que es importante para el paciente, bien sea evitar la cárcel o intentar ayudarlo a la reinserción social, y es importante también utilizar su mismo lenguaje.

·         Aceptar el objetivo de trabajar sobre la perspectiva del paciente (por más alejada que esté del tema del consumo) y poco a poco llevar al paciente a darse cuenta de que el abuso de drogas interfiere con la meta propuesta.

 

Si el paciente no desea ir a terapia, se puede convocar a los padres para evaluar su nivel de motivación y ayudarles a modificar sus propios comportamientos no productivos respecto a sus hijos, elaborando, por lo tanto, modelos de interacción diferentes y positivos.

 

Etapa de definición de metas

 

Como ya se ha mencionado, el terapeuta acepta como legítimo y válido el objetivo planteado por el paciente, aunque pueda parecer que no esté relacionado con el consumo de sustancias. A partir de esto, el profesional se orientará a clarificar los objetivos con preguntas de proyección a futuro (¿Qué va a ser diferente cuando logres…?, ¿Cómo te vas a dar cuenta que estás empezando a lograr…?)

 

Ulivi contempla diferentes escenarios en esta etapa del proceso terapéutico.  Cuando los objetivos de los padres se diferencian de los del paciente, sugiere que se vea a los padres y a los hijos por separado. En las situaciones en las que los miembros de la familia que se drogan son dos o más, resulta crucial combinar la valoración conjunta y separada para evaluar el objetivo de cada uno de ellos.

 

Etapa de impulsar y motivar el cambio

 

El modelo centrado en soluciones para el tratamiento del abuso de sustancias está orientado hacia el futuro. El propósito general es el de formular preguntas para descubrir soluciones que funcionen y para construir el estado futuro cuando el problema ya esté resuelto.

 

Para lograr este propósito, Ulivi propone las siguientes estrategias:

 

Preguntas para descubrir los momentos de no consumo

 

“Veo con bastante claridad qué es lo que sucede cuando tienes el problema, pero ahora me gustaría considerar qué es lo que sucede cuando no estás consumiendo”

–¿Qué es diferente los días en los que no tienes problemas de consumo de drogas?

–¿Cómo te explicas que ocurra esto?

–¿Qué es lo que cambia de tu vida cuando no existe el problema?

–¿Qué cosas haces diferente?, ¿Y qué otras cosas?

–En tu opinión, ¿qué es lo que tendría que pasar para que esto sucediese más a menudo?

–¿Qué es lo que podría convencer a tus padres (maestros, amigos, etc.) de que el problema se está resolviendo?

–¿Cómo reaccionarían tus padres (maestros, amigos, etc.) al ver los cambios que empiezan a notar en ti?

–¿Durante cuánto tiempo consigues no consumir?

–¿Qué es lo que tendrías que hacer para que sucediese esto?

 

Preguntas de escala

 

–“Sobre una escala de una a diez, con el diez de máximo y el uno de mínimo, ¿dónde situarías tu deseo de dejar de usar drogas?

–¿Dónde te situarían tus familiares en esta escala?

–¿Quién sería el más optimista? ¿Quién el más pesimista? ¿Y por qué piensas eso?

–Sobre la misma escala, ¿cuáles dirías que son tus posibilidades de conseguirlo? ¿Qué dirían tus padres? ¿Y tus profesores? ¿Y tus amigos?

–¿Qué tendrías que hacer para avanzar de 4 a 5?, ¿Qué es lo que piensan tus familiares y amigos

que tendrías que hacer?

 

Preguntas hipotéticas o proyección a futuro

 

“Si esta noche sucediese un milagro mientras estás durmiendo y se resolviese tu problema:

–¿Qué es lo que notarías a la mañana siguiente que te indicaría que ha sucedido un milagro? ¿Y qué otras cosas más?

–¿Quién más se daría cuenta de que ha sucedido un milagro? ¿Cómo lo notaría?

–¿Cuál es la diferencia que notarían tus padres en ti?

–¿Cómo reaccionarían tus padres al notar los cambios que ha habido en ti?

–¿Qué es lo que deberías hacer para conseguir que esto sucediese?

–¿Cómo tendrías que empezar a comportarte, en tu opinión, para que pareciese que había ocurrido un milagro?”.

 

Preguntas de afrontamiento

 

–Parece que el problema es verdaderamente muy serio. ¿Cómo es que las cosas no se agravan?

–¿Qué es lo que haces (o tu familia) para que las cosas no vayan peor?

–¿Qué tal te ha ido con las ayudas que has tenido?, ¿Estarían de acuerdo tus padres (o hijos)?

–¿Qué cosas fijas haces cuando las cosas son tan graves?

–¿Qué serías capaz de hacer para que no sucediesen estas cosas?

–¿Qué es lo que te indica que las cosas están empezando a ir un poco mejor?

–¿Qué es lo que te imaginas que harías después?

 

Preguntas pesimistas

 

Cuando un paciente insiste en que con su hijo (o con su padre) todo le va mal, y repite una y otra vez que hasta ese momento sólo ha obtenido resultados desastrosos.

 

“El problema que describes es verdaderamente serio y es necesario pensar sobre el porqué de que las cosas vayan tan mal.

–¿Cuál es la peor situación que puedes imaginar si las cosas no mejoran?

–¿Cómo te imaginas que sería entonces su vida?

–¿Qué es lo que piensas hacer ahora?

–¿Quién lo pasaría peor si las cosas transcurren del peor modo posible? ¿Y después quién? ¿Algún otro?

Si el paciente se muestra un poco más optimista como respuesta a esta imagen tan pesimista, puede ser útil construir una solución planteando estas preguntas.

–Así que, ¿qué supondría para ti que las cosas vayan un poco mejor? ¿y qué otras cosas?

–¿Quién es el primero que se da cuenta cuando empieza a producirse un cambio?

–¿Cuál es la señal que indica que las cosas van un poco mejor?

–¿Qué supondría para ti hacer que eso sucediese?

 

Elogios

 

Se destaca las cosas positivas que hace el paciente, por ejemplo, acudir a la terapia a pesar de su escepticismo, mostrar buena voluntad para buscar un punto de encuentro con sus padres, querer evitar enredos con la justicia, etc. o cualquier cosa que el paciente haga en su propia utilidad, o cualquier cosa que sea capaz de hacer, o a la que aspire. Lo más importante es evidenciarlo.

 

Valorar los periodos de no consumo transcurridos

 

Hay pacientes que a menudo dejan pasar algunos días, una semana o dos, o quizás un mes sin consumir drogas. La tarea del terapeuta consiste en examinar todas las cosas que el paciente haya hecho durante ese periodo de éxito. Y una vez que se integran en el repertorio de cosas sabidas, al paciente le resulta mucho más fácil empezarlas de nuevo.

 

Enfocar la atención sobre el control

 

Lo que Ulivi propone es concentrarse en el control, no en la falta de control. Es decir, invitar al paciente a buscar qué es lo que hace en las ocasiones en las que pudiendo consumir las drogas consigue no hacerlo.

 

La pregunta de “¿Qué es diferente cuando logras controlar las ganas de consumir?” tiene varias implicaciones. Por una parte, presupone que tener ganas de consumir es normal y esperable. Por otro lado, que el paciente es capaz o será capaz de aumentar el control.

 

Conclusiones

 

Hasta aquí hemos revisado la propuesta de Ulivi (2000) desde un enfoque de terapia centrada en soluciones.  La propuesta se compone de estrategias de enganche, haciendo propias las metas del paciente, estimulando la cooperación con los aspectos positivos y centrando la atención sobre modelos ligados a la solución más que a los modelos de problema, hacen que éste se sienta inmediatamente protagonista de su cambio.

 

El autor no aborda los temas relacionados con las etapas de mantenimiento de los cambios y con la de terminación que se consideran fundamentales para el éxito del tratamiento. En próximas entradas se abordarán estos temas.   

 

Fuentes

 

Charles, Ruperto (2005). Terapia breve sistémica en soluciones para parejas y padres. Editorial Cree-ser, 

De Shazer, Steve (2009). Claves de solución en terapia breve. Gedisa. Barcelona.

Larrosa, S. L., & Carranza, V. E. (2003). Familia, evaluación e intervención. CCS.

Lipchik, Eve (2005) Terapia centrada en la solución: más allá de la técnica. Amorrortu. Buenos Aires.

Prochaska, J. O., & DiClemente, C. C. (1986). Toward a comprehensive model of change. In Treating addictive behaviors: Processes of change (pp. 3-27). Boston, MA: Springer US.

Ulivi, G. (2000). Terapia breve centrada en la solución como modelo de terapia familiar de toxicómanos. Adicciones12(3), 425-430.


No hay comentarios:

Publicar un comentario