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jueves, 29 de septiembre de 2022

Rituales en Terapia breve centrada en Soluciones

 



En esta entrada se aborda el tema de la pertinencia del uso de rituales terapéuticos en el modelo de Terapia Breve centrada en Soluciones. En primer lugar, se conceptualizan de manera breve ambas variables y se justifica su posible integración. A continuación, se describe una propuesta para la elaboración para la elaboración de rituales y su inclusión en las prácticas centradas en soluciones a través de 5 formas básicas que adoptan estos rituales terapéuticos.    

 

EL MODELO DE TERAPIA BREVE CENTRADA EN SOLUCIONES

 

La terapia breve centrada en soluciones (De Shazer, 1986; Berg y Dolan, 2001) es un modelo que se fundamenta epistemológicamente desde la teoría general de sistemas, la cibernética, el constructivismo y el construccionismo social.

 

Sus procedimientos técnicos se han desarrollado a partir de los trabajos del equipo del MRI en Palo Alto, California y del equipo del Centro de Terapia Breve Familiar (BFTC) de Milwaukee. Estas técnicas están diseñadas para que la familia pueda enfocarse menos en el problema y más en las soluciones, lados fuertes y recursos personales y familiares.

 

El conjunto de técnicas incluyen: el trabajo con las excepciones al problema (aquellos momentos en los que el problema no está presente o lo está en menor intensidad); preguntas de proyección a futuro (lo que el cliente va a estar haciendo cuando el problema deje de dominar su vida); definición de metas manejables; y preguntas de escala (“en una escala del 0 al 10, en donde el 0 representa el peor momento del problema y el 10 que ya lo has solucionado satisfactoriamente, ¿En qué número se ubican actualmente?”) Destaca además la postura de “no saber” que adopta el terapeuta orientado a soluciones y que parece estar basada en la sentencia Zen que reza: “En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la mente del experto hay pocas”.

 

Esta actitud lleva al profesional a “ir detrás” de los clientes al considerarlos como los verdaderos expertos en sus vidas y problemas que presentan en la terapia.

 

O’ Hanlon (1990) sostiene que los objetivos de la Terapia Breve Centrada en Soluciones son 3: a) Cambiar la “forma de actuar” en la situación percibida como problemática, b) Cambiar la “forma de ver” la situación percibida como problemática y c) Evocar recursos y capacidades que se pueden aplicar a la situación que se percibe como problemática. Para lograr estos objetivos, los consultantes y el terapeuta emprenden juntos una aventura por las diferentes etapas del proceso de la mejoría y el cambio.

 

El proceso terapéutico, tal y como se desarrolla con base en el modelo de la Terapia Breve centrada en Soluciones, tiene una serie de tareas clínicas o etapas diferenciadas que, aunque pueden solaparse, permiten explicar el trabajo con los consultantes. Cabe mencionar que la distinción que se establece entre las diferentes etapas del proceso es solo explicativa, ya que en la práctica en ocasiones resulta poco nítida la distinción entre las fases y sus efectos. Para comprender mejor el desarrollo del proceso de la TBSo se invita al lector a una entrada anterior (ver aquí )

  

LOS RITUALES EN EL CONTEXTO DE LA TERAPIA.

 

Los rituales como técnica de intervención terapéutica se pueden ubicar en la historia de la terapia sistémica a partir del trabajo del grupo de Milán, en la mitad de los años 70, y es descrita en su importante obra “paradoja y contraparadoja” Más adelante Van der Hart (1983) apoya su trabajo terapéutico en la antropología al incorporar elementos presentes en los ritos que son empleados por diversos pueblos y familias.

 

Son, sin embargo, los trabajos de Imber-Black, Roberts y Whiting los que aportan una conceptualización, tipología y un modelo para la elaboración de rituales terapéuticos en su obra “Rituales terapéuticos y ritos en la familia”

 

Laso (2015) revisa las definiciones más representativas de “ritual” en la literatura de la terapia familiar y las encuentra precisas pero inapropiadas, o bien apropiadas pero vagas y propone entender al “ritual terapéutico” sobre la base de su utilidad para transformar o sostener las emociones de los participantes.

 

 Para los fines del presente escrito se toma en cuenta la definición de ritual terapéutico propuesta por este autor (Laso, 2015). Se define al ritual como “una secuencia de acciones simbólicas, engarzadas en una metáfora fundacional y realizadas en una atmósfera pregnante, que sirve para evocar y canalizar un conjunto complejo de emociones de modo que pervivan en la vida cotidiana (más allá del espacio y tiempo rituales) y modifiquen la experiencia emocional de sus participantes y, a través de ello, su conducta y cognición en relación con un problema o tema determinado.”

 

El uso de rituales en Terapia Breve Centrada en Soluciones se justifica, al menos, de 4 maneras:

 

1.    Incluye al sistema más amplio para aumentar las posibilidades de cambio:

 

Dado que los problemas se enmarcan en un contexto de relación, en el modelo de Terapia Breve Centrado en Soluciones se asume una visión sistémica que permita idear intervenciones tomando en cuenta los contextos primarios a los que pertenecen los consultantes. El ritual es una intervención que cumple con tales criterios. Su realización impacta en la vida de las sociedades, familias e individuos.

 

Ochoa de Alda (1995), señala al menos 4 funciones de los rituales en la vida familiar: a) regular su funcionamiento y permitir una evolución poco conflictiva, b) transmitir cultura, valores y normas de una generación a otra, c) coordinar pasado, presente y futuro y d) señalar y respaldar las transiciones del ciclo vital.

 

Por su parte, Boscolo (1996) menciona que uno de los aspectos fundamentales del ritual es el de poner a todos los miembros de la familia en el mismo plano al realizarlo. Comenta que “la participación de todos los miembros de la familia en estas circunstancias ofrece la posibilidad de que aparezca una visión nueva de sí mismo y de los otros: introduce…una visión circular…”

 

2.    Modifica la experiencia emocional de los participantes:

 

Eve Lipchik (2007) advierte que “tradicionalmente, los terapeutas centrados en la solución han inducido a los clientes a hacer descripciones conductuales de sus metas a fin de poder seguir mejor sus progresos, aun cuando la mayoría de aquellos se refieren a sus motivos de queja en términos de sentimientos.”

 

Sugiere trabajar no sólo a nivel cognitivo, sino a nivel emocional. El ritual puede ayudar a alcanzar ese fin ya que sirve para modificar la manera en que las personas significan una experiencia no sólo cognitiva (verbal), sino corpóreamente, para crear y sostener una perspectiva amplia ante sus dificultades de modo que no se dejen atrapar en la “narrativa del problema”” y construyan alternativas de solución.

 

3.    Logra un mejor ajuste con el sistema consultante:

 

El ritual puede representar una estrategia que permite al terapeuta unirse a los clientes y establecer con ellos una relación terapéutica. Al emplear una metáfora que se construye a partir del lenguaje y/o de las aportaciones iniciales de los clientes se fomenta un mejor ajuste entre el sistema terapéutico y el sistema consultante.

 

Además, se puede mencionar que el ritual, al igual que la metáfora, al ser una estrategia que opera a un nivel analógico, más que en lo digital de la comunicación, permite evitar las resistencias de los miembros de la familia.

 

4.    Brevedad mediante la búsqueda de atajos:

 

El ritual es una intervención terapéutica poderosa que promueve cambios en las personas y familias en un tiempo breve. Debido a que es una técnica que privilegia el trabajo a nivel del hemisferio derecho y que según Watzlawick “es el lenguaje que se presenta en consecuencia como llave natural que abre los dominios del espíritu en donde sólo pueden producirse los cambios terapéuticos” resulta una estrategia importante para la búsqueda de atajos en el proceso de terapia.

 

Además, como sugiere Laso (2015) “una metáfora es potente porque es polifacética: simboliza y cristaliza, a la vez, varios planos de la experiencia emotiva de los circunstantes y les permite hacerse cargo de ellos y conducirlos a un mismo destino”

 

Por sí misma, también es una intervención que optimiza recursos: se puede llevar a cabo en una sola sesión y en la mayoría de los casos no se requiere preparación previa ni seguimiento prolongado.

 

ELABORACIÓN DE RITUALES

 

Para los fines del trabajo presentado se utiliza la metodología propuesta por Richard A. Whiting (1999) en la cual el ritual se elabora llevando a cabo 3 pasos: a) seleccionar el símbolo, b) Determinar aspectos abiertos o cerrados del ritual y c) determinar el tiempo y el espacio. A continuación, se describe cómo se desarrollan cada uno de ellos en el modelo de TBSo:

 

a)      Seleccionar el símbolo

 

El símbolo es la unidad de construcción de los rituales. Incluyen los objetos y/o las palabras que representan la posibilidad de modificar creencias, relaciones o significados de los acontecimientos. 

 

Se elige al símbolo sobre el que se elaborará el ritual de 3 maneras posibles:

 

1.                     Del lenguaje del paciente: atendiendo a las palabras o frases clave, del discurso de los consultantes, que tengan el potencial de representar el elemento simbólico.

 

2.                     Por dirección del terapeuta: apelando a su experiencia profesional y al conocimiento de símbolos universales y metáforas que aluden a los procesos de la terapia breve centrada en soluciones: “un futuro sin el problema”, “mejores esperanzas”, “excepciones al problema”, “un milagro en tu vida”, etc.

 

3.                     Por elección del paciente:  al preguntar directamente, por ejemplo “si te pidiera representar (tus mejores esperanzas, el milagro, el 10 en la escala de mejoría), ¿Qué símbolo usarías?, ¿Cómo lo harías?   

 

 b)      Determinar aspectos abiertos o cerrados del ritual

 

Ochoa de Alda aclara que los aspectos cerrados de un ritual se caracterizan por una mayor rigidez y proporcionan la estructura necesaria para contener la expresión emocional, transmitir valores importantes y dar forma concreta a las acciones. Los aspectos abiertos, continúa la autora, dejan espacio a la improvisación y creatividad y proporcionan flexibilidad para que los participantes den significado privado a la experiencia.


c)       Determinar el tiempo y espacio

 Se pueden proponen para llevarlos a cabo dentro de la sesión o fuera de él según resulte más pertinente para los fines del proceso terapéutico.   


TÉCNICAS Y TIPOS DE RITUALES EN TBSo

 

Con el fin de adentrar al lector en los procedimientos técnicos del ritual se utilizará la tipología propuesta por Whiting (1999) que clasifica los rituales en: a) rituales de liberación, b) rituales de dar y recibir, c) rituales de utilización de las diferencias, d) rituales de prescripción del síntoma o el juego familiar y e) rituales mediante documentación. A continuación, se presentan cada uno de ellos.

 

Rituales de liberación

 

Son acciones simbólicas que facilitan el proceso de depuración y curación en las personas que las realizan. Estos rituales contemplan maniobras como quemar, congelar, enterrar y/o enviar en globo variedad de elementos simbólicos. Se utilizan cuando las personas tienen necesidad de superar acontecimientos y significados traumáticos que interfieren en sus vidas presentes.

 

Un ejemplo de este tipo de ritual se observa en la “llave maestra” escribir, leer y quemar en la cual se pide a la persona que durante 30 minutos al día escriba todo lo negativo que hay en su vida para después leer las notas y quemarlas o tirarlas a la basura. Se le sugiere al consultante que si esos pensamientos indeseados vuelven en otro horario deberá decirse a sí mismo “Ahora tengo otras cosas sobre las que pensar; pensaré sobre esto en el horario que corresponde”

 

Para muchos consultantes conversar sobre soluciones o posibilidades resulta complicado si se sienten atrapados por el problema. En la mente de los pacientes, liberarse del problema puede ser un asunto previo al comienzo de la construcción de un futuro deseado. El terapeuta invita a los miembros de la familia a que elijan un objeto o a que por medio del arte (una pintura, una foto, un poema, una canción, etc.) simbolicen “el problema”. En presencia del símbolo del problema, el terapeuta ayudará a los consultantes a reflexionar sobre los efectos de éste en sus vidas y sobre la pertinencia de superarlo. Por último, los miembros de la familia podrán decidir si queman, tiran o entierran al símbolo.    

 

Otro recurso que facilita este ritual son las cartas. El terapeuta solicita al consultante que escriba una carta de despedida su problema en la que, después de agradecer su “función” en su vida, detalle las razones por las que quiere prescindir de él.       

 

Rituales de dar y recibir

 

Son acciones simbólicas que inciden en las interacciones familiares modificando los vínculos y formas de expresar los afectos. Se incluyen en ellas intercambios de objetos (regalos, comida, tarjetas, etc.) y de afectos (reconocimiento, perdón, agradecimiento, etc.) Se utilizan cuando los miembros de la familia experimentan desgaste o deterioro de sus relaciones y cuando se desea generar intensidad en las intervenciones.  

 

Este ritual se puede utilizar de forma temprana en la primera sesión. El terapeuta invita a los miembros de la familia a ayudarle a elaborar un familiograma de recursos al sugerir que se presenten unos a otros desde sus cualidades, fortalezas y habilidades que los caracterizan.

 

Avanzado el proceso, el terapeuta puede proponer rituales de agradecimiento en donde los miembros de la familia, unos a otros, reconozcan sus esfuerzos en los avances y mejorías.

 

Ejemplos de rituales de este tipo son variados. La caja de caricias es un buzón en el cuál los miembros de la familia introducen elogios y reconocimiento del comportamiento de los demás durante el periodo entre una sesión y otra para después leerlas en la entrevista. La tarea de la sorpresa (preparar una sorpresa para los demás) es otra forma de promover intercambios positivos. Además, se puede plantear a los miembros de la familia o de la pareja que elijan un objeto cuya presencia despierte los sentimientos positivos que el uno tiene por el otro, como por ejemplo algo que les recuerde sus mejores épocas.

 

En la terapia individual, el consultante puede celebrar intercambios consigo mismo, por ejemplo, procurándose agradecimiento, apoyo en los momentos difíciles (mediante una carta con buenos consejos) o motivación para el cambio (pedir que elabore un amuleto que le recuerde la nueva persona que quiere ser).         

 

Rituales de utilización de diferencias

 

Son acciones simbólicas que abordan creencias opuestas y escaladas simétricas de los conflictos. Se utilizan cuando en un sistema se presentan diferencias respecto de las soluciones, roles o concepciones del mundo. Su efecto es con frecuencia un mejor aprecio del punto de vista del otro y la consiguiente modificación de la propia conducta. Una acción común son las inversiones que resultan útiles en situaciones en donde se negocian diferencias. Las inversiones consisten en pedirle a una persona que piense o actué como la otra durante períodos específicos.

 

En terapia breve centrada en soluciones las conversaciones acerca de diferencias son cruciales. Las preguntas circulares representan un puente para pasar del problema a las soluciones, de déficit a los recursos y de la patología a la salud. En este sentido, el ritual puede brindar la oportunidad de una experiencia significativa capaz de modificar la perspectiva de los consultantes.

 

La carta desde el futuro resulta un buen ejemplo de este tipo de ritual. El terapeuta propone a los miembros de la familia que se escriban a sí mismos una carta desde el futuro, unos años más delante, cuando han superado los problemas que les han traído a terapia. En esa carta animan a las personas actuales y les cuentan cómo lograron resolver las dificultades y qué recursos y cualidades es ayudaron.

 

Otro ritual de este tipo es el denominado la línea de cambio. Se pide a los miembros de la familia imaginar una línea divisoria entre dos espacios del lugar en donde se consulta.  Uno de los espacios representa el momento actual en el que se encuentra la problemática familiar. Situados en este lugar, los miembros de la familia son invitados por el terapeuta a comentar sobre las dificultades, desventajas y efectos negativos que les acarrea el problema en el momento actual de su vida. Acto seguido, el terapeuta les incita a proyectar en el otro espacio sus vidas una vez que el problema se haya resuelto.

 

De los rituales basados en inversiones se pueden mencionar 3. La primera es la de lanzar una moneda por las mañanas (si sala cara, hará algo que esté relacionado con las excepciones al problema o las soluciones hipotéticas a partir del trabajo de proyección a futuro). La segunda es la de simular el milagro (previamente el consultante imagina su futuro preferido mediante la pregunta por el milagro). El tercero es el de simular un punto más en la escala (sugerencia a partir del trabajo con las preguntas de escala).    

 

 

Rituales de prescripción del síntoma o juego familiar

 

Se trata de una acción simbólica que tiene el objetivo de modificar un esquema de conducta sintomático o rígido mediante la representación y traslado al absurdo de la conducta pautada. El efecto que experimentan las personas que participan en el ritual es la sensación de confusión, el humor y una percepción de lo absurdo de la situación capaz de modificar el esquema y su significado. Se utiliza en casos en donde la persona o la familia presentan patrones de interacción rígidos.

 

Eve Lipchik advierte que “los terapeutas centrados en la solución están habituados a pensar en lo que van a preguntar a los clientes, pero no a pensar en lo que estos sienten… A veces, los clientes están muy alterados emocionalmente y no son capaces de explicar lo que sienten. Es posible que tengamos que ayudarlos a ver más claro antes de que puedan fijarse metas y hallar soluciones”

 

Los rituales de prescripción del síntoma pueden aportar la claridad propuesta por Lipchik y representar un preámbulo para las conversaciones centradas en posibilidades, alternativas y soluciones.

 

Dos ejemplos darán claridad con respecto a su uso:

 

    En una familia la madre y el hijo mayor experimentaban una relación amalgamada de tales proporciones que el joven de 17 años se sentía incapaz de tomar por si solo el transporte público para regresar a su casa terminada la jornada escolar. El terapeuta prescribió el patrón interaccional rígido entre ambos, pidiendo a la madre abrazar al hijo como símbolo de la protección que otorga al joven. Sugirió a la madre intensificar la fuerza del abrazo hasta impedir el movimiento de su hijo. A este último, el terapeuta motivó a que intentara caminar hacia delante. Fue imposible para él dar paso alguno. El terapeuta limitó la participación del padre al rol de espectador. Al final del ritual, el padre brindó sus observaciones.   

 

*

  El terapeuta prescribió a una pareja el siguiente ritual: Pidió a ambos que se ubicaran de espaldas con respecto al otro. La esposa tendría que decir en voz alta las necesidades sentidas con respecto a su relación de pareja. El esposo, por su parte, repetiría “estoy intentando ayudarte” mientras ambos darían pasos hacía al frente alejándose poco a poco uno del otro. Este ritual representaba de manera simbólica la interacción y frustración conyugal. Ambos tenían buenas intenciones de mejorar su relación, pero llevaban a cabo acciones que los distanciaban cada día más.

  

 

Rituales mediante documentación

 

Es una acción ritual que consiste en señalar o marcar los acontecimientos como oficiales dotándoles de un significado prestigioso y serio. Se distinguen en ellos al menos 3 fines: 1) aumentar el compromiso de los participantes, 2) modificar esquemas de interacción mediante el registro y 3) consolidar el cambio.

 

En un modelo de terapia breve centrada en soluciones los rituales de documentación se pueden llevar a cabo mediante dos intervenciones: 1) La entrega de diplomas y certificados y 2) La elaboración de cartas terapéuticas.

 

De la primera intervención se desprende la acción de elaborar documentos que certifiquen a los miembros de la familia o a la familia en general. El terapeuta puede cualificar a los consultantes mediante el reporte de valoración, el reporte de resumen clínico o los diplomas que reconocen sus lados fuertes y recursos y dan cuenta de los logros y avances en el proceso terapéutico.

 

De la segunda intervención se ha escrito mucho. La siguiente tabla representa un esfuerzo por compilar algunos usos terapéuticos de estas cartas:

 

Carta

Descripción

 

Carta de despedida al problema.

 

Se le pide a la persona que elabore una carta dirigida al problema, en la que relate su experiencia y en la que ponga punto final a la relación entre ambos.

 

 

 

 

Carta de Bienvenida al Yo nuevo.

 

Se le pide a la persona que elabore una carta dirigida a su Yo renovado, luego de la experiencia de haber superado el problema. En ella podrá darle la bienvenida, expresar sus expectativas y/o sellar compromisos.

 

 

 

Carta testimonio o consejo de experto

 

Se le pide a la persona que redacte una carta dirigida a “una persona que esté pasando por la misma dificultad que ella ya ha superado” en donde de testimonio de su cambio y/o comparta algunos consejos.

 

 

 

Carta desde el futuro

 

Se propone que se escriban a sí mismos una carta desde el futuro, unos años más delante, cuando han superado los problemas que les han traído a terapia

 

 

Carta de agradecimiento

 

Se pide al consultante que escriba un agradecimiento a alguien de su pasado que le brindó apoyo, visitarlo y leerle la carta.

 

 

            CONCLUSIONES

 

Hasta aquí se ha presentado una propuesta para incluir el ritual terapéutico en la práctica centrada en soluciones de contextos clínicos. Además de las razones para la inclusión del ritual en la terapia señaladas en este escrito, se agrega en esta conclusión una relacionada con el carácter cultural de nuestros pueblos latinoamericanos rico en metáforas, ritos y rituales capaces de nutrir y de estimular la creatividad del terapeuta y los miembros de la familia.     

 

Se concluye este esta entrada con el consejo de Selvini Pazoli y su equipo(1988):

 

 

“La invención de un ritual requiere siempre un gran esfuerzo a los terapeutas. Previamente un esfuerzo de observación y luego un esfuerzo creativo. Es impensable que un ritual que ha resultado eficaz para una familia lo sea para otra. Puede ser sólo rigurosamente específico, peculiar de una familia dada, así como ciertas reglas (y por lo tanto cierto juego) son peculiares de cada familia en un determinado hic et nunc de su curriculum vitae, comprendido el terapéutico.”

 

Referencias bibliográficas

 

Beyebach, Mark (2006) 24 ideas para una psicoterapia breve. Editorial Herder, Barcelona.

Beyebach, Mark y Herrero, M. (2010) 200 tareas en terapia breve. Herder. Barcelona.

Boscolo, L. y Bertrando, P. (1996). Los tiempos del tiempo. Barcelona: Paidós.

Eliade, M. (2001). El mito del eterno retorno. Arquetipos y repetición. Buenos Aires: Emecé editores.

Imber-Black, E. (1997). Rituales terapéuticos y ritos en la familia. Barcelona: Gedisa.

Laso, E. (2015). Los rituales terapéuticos familiares: una propuesta teórica en clave emocional. Redes, 32, 21-34. Recuperado de: http://redesdigital.com.mx/index.php/redes/article/view/60

Selvini Palazzoli, M.; Boscolo, L.; Cecchin, G; Prata, G. (1988). Paradoja y contraparadoja: Un nuevo modelo en la terapia de la familia de transacción esquizofrénica. Barcelona: Paidós.

Ochoa de Alda, I. (1995). Rituales sociales, familiares y terapéuticos. En J. Navarro, y M. Beyebach (comp.) Avances en terapia familiar sistémica. Barcelona: Paidós.

Van der Hart, O. (1992). Mitos y rituales. Perspectivas antropológicas y su aplicación en terapia familiar estratégica. Sistemas Familiares,  8, (1), 1-16. Recuperdo de: http://www.onnovdhart.nl/articles.html

Watzlawick, P. (1992).  El Lenguaje del Cambio. Barcelona: Herder.


domingo, 28 de junio de 2020

Uso de rituales en terapia de sesión única




Consígase un smoking dorado de ángel
baje de peso hasta niveles subatómicos
póngase a dieta de luciérnagas nocturnas
escoja hilos de luz en atmósfera límpida
monte a pelo si le place, o a contrapelo
póngase espuelas de plata y concha nácar
encájelas en los íjares de la luz
sosténgase fuerte de la cabellera frígnea
no vaya a caerse al refulgir el relincho
de su montura platinada 
porque la pateadura de su coz lo enviaría
a la más profunda de la noche.

Raúl Aceves, 
para convertirse en 
jinete de la luz


En esta entrada se presenta una propuesta para el uso de rituales terapéuticos en la práctica de la Terapia de Sesión Única. La propuesta parte de la experiencia de un equipo de profesionales en la atención psicológica de familias de alumnos de un bachillerato en Guadalajara, Jalisco, México.

La terapia de sesión única es una forma de terapia breve basada en las ideas posmodernas, social-constructivistas, sistémicas y ericksonianas (ver aquí) y cuya característica principal es que trata cada sesión como una terapia completa. Slive (2013) documenta que el modelo comenzó en Mineápolis en 1969, influenciado por el movimiento de clínicas gratuitas en California de la década de 1960.

De acuerdo con lo descrito por Ochoa (1995) los rituales terapéuticos han mostrado eficacia para lograr el cambio sistémico. El presente artículo parte de la interrogante de ¿Cómo incorporar los rituales en el modelo de Terapia de Sesión Única?

En primera instancia, en este artículo se describe la TSU tomando en cuenta las diferentes etapas de su proceso y se realiza una breve conceptualización del ritual cómo intervención terapéutica. En seguida se ilustra, mediante viñetas de casos ejemplares extraídos de la práctica clínica,  el método de elaboración de rituales en TSU y se clasifican los tipos de rituales con base en el trabajo de Imber-Black, Roberts y Whiting (1997). Para finalizar se presenta una propuesta para el uso de rituales en TSU que enfatiza la combinación de sus diversos tipos en la etapa de devolución.

La Terapia de Sesión Única.

La terapia de sesión única es una forma de terapia breve que surge por la inquietud de algunos terapeutas que han cuestionado la idea de que el cambio permanente sólo puede llegar mediante intervenciones de salud mental prolongadas y complicadas.

La característica principal del modelo es que trata cada sesión como una terapia completa. Los terapeutas que practican este enfoque parten de una fuerte convicción de que toda terapia puede ocurrir en una sesión y que en una sesión es posible generar un cambio significativo independientemente de la gravedad con que se pueda valorar al problema.

En la práctica, no difiere a otros modelos de terapia breve: los consultantes presentan una preocupación y construyen metas. El terapeuta invierte esfuerzos en dos vías. Por un lado, para que los consultantes terminen la sesión con la sensación de haber sido escuchados, con una mayor esperanza y conciencia de sus lados fuertes y recursos. Por otro, para que se comience a desarrollar un plan sobre cómo enfrentar sus preocupaciones.

La TSU es un proceso que se compone de varias etapas diferenciadas entre si y que siguen un orden secuencial. En el proceso participan de manera activa a) Los terapeutas que guían la entrevista, b) el equipo de observación y c) el sistema consultante (persona o familia). Se distinguen 5 etapas:

Etapa 0. Primer contacto o pre-sesión: Se recogen datos mediante una ficha de solicitud del servicio y se firma un formulario de consentimiento

Etapa 1. La entrevista: Se realizan 3 estrategias generales a) planteamiento del problema u tratamiento de la queja, b) Definición de las soluciones intentadas y los recursos del cliente y c) definición de metas. Con ellas se intenta tener una descripción clara de los patrones interpersonales problemáticos y los patrones interpersonales de solución.

Etapa 2. Pausa (reunión con el equipo). Los miembros del equipo analizan y discuten el caso con el fin de hacer una conceptualización del mismo y con estos elementos se elabora un mensaje de devolución que pueda incluir los siguientes componentes: a) Elogios, b) reencuadres, c) rituales o ejercicios en sesión y d)  sugerencias

Etapa 3. Devolución: se realizan elogios (connotación positiva, énfasis en lados fuertes y recursos, reconocer lo positivo y lo que si funciona), reencuadres (cambiar el marco de referencia, redefinir el problema, re-descripción circular, normalizar, etc.), rituales, dinámicas, ejercicios de simulación, ensayos mentales, etc.

Etapa 4. Evaluación de la sesión: Se hace una pequeña evaluación con una escala numérica del grado de angustia o ansiedad, esperanza y/o mejoría.

Etapa 5. Seguimiento: Se realizan llamadas de seguimiento a 3 o 6 meses con la finalidad de constatar efectos de la sesión y cambios en la vida de la persona o la familia.

Los rituales en el contexto de la terapia.

Los rituales como técnica de intervención terapéutica se pueden ubicar en la historia de la terapia sistémica a partir del trabajo del grupo de Milán, en la mitad de los años 70, y es descrita en su importante obra “paradoja y contraparadoja”  Más adelante Van der Hart (1983) apoya su trabajo terapéutico en la antropología al incorporar elementos presentes en los ritos que son empleados por diversos pueblos y familias.

Son, sin embargo, los trabajos de Imber-Black, Roberts y Whiting los que aportan una conceptualización, tipología y un modelo para la elaboración de rituales terapéuticos en su obra “Rituales terapéuticos y ritos en la familia”

 Para los fines del presente escrito se toma en cuenta la definición de ritual terapéutico propuesta por Estaban Laso (2015). Para este autor un ritual es “una secuencia de acciones simbólicas, engarzadas en una metáfora fundacional y realizadas en una atmósfera pregnante, que sirve para evocar y canalizar un conjunto complejo de emociones de modo que pervivan en la vida cotidiana (más allá del espacio y tiempo rituales) y modifiquen la experiencia emocional de sus participantes y, a través de ello, su conducta y cognición en relación con un problema o tema determinado.”

¿Para qué utilizar rituales en TSU?

El uso de rituales en TSU se justifica, al menos,  de 3 maneras: abona a la búsqueda de atajos en el proceso terapéutico, ayuda a trabajar con el sistema y a lograr un mejor ajuste con el sistema consultante.

1. Buscar atajos:

El ritual es una intervención terapéutica poderosa que promueve cambios en las personas y familias en un tiempo breve. Debido a que es una técnica que privilegia el trabajo a nivel del hemisferio derecho y que según Watzlawick “es el lenguaje que se presenta en consecuencia como llave natural que abre los dominios del espíritu en donde sólo pueden producirse los cambios terapéuticos” resulta una estrategia importante para la búsqueda de atajos en el proceso de terapia.

Por sí misma, también es una intervención que optimiza recursos: se puede llevar a cabo en una sola sesión, en la mayoría de los casos no se requiere preparación previa ni seguimiento prolongado.

2. Trabajar con el sistema:

Dado que los problemas se enmarcan en un contexto de relación, en TSU se asume una visión sistémica que permita idear intervenciones tomando en cuenta los contextos primarios a los que pertenecen los consultantes. El ritual es una intervención que cumple con tales criterios. Su realización impacta en la vida  de las sociedades, familias e individuos.

Ochoa de Alda (1995), señala al menos 4 funciones de los rituales en la vida familiar: a) regular su funcionamiento y permitir una evolución poco conflictiva, b) transmitir cultura, valores y normas de una generación a otra, c) coordinar pasado, presente y futuro y d) señalar y respaldar las transiciones del ciclo vital.

Por su parte, Boscolo (1996) menciona que uno de los aspectos fundamentales del ritual es el de poner a todos los miembros de la familia en el mismo plano al realizarlo. Comenta que “la participación de todos los miembros de la familia en estas circunstancias ofrece la posibilidad de que aparezca una visión nueva de sí mismo y de los otros: introduce…una visión circular…”

3. Lograr un mejor ajuste con el sistema consultante:

El ritual puede representar una estrategia que permite al terapeuta unirse a los clientes y establecer con ellos rapport, ya que al emplear una metáfora que se construye a partir del lenguaje y/o de las aportaciones iniciales de los clientes se logra un mejor ajuste entre el sistema terapéutico y el sistema consultante.

Además, se puede mencionar que el ritual, al igual que la metáfora, al ser una estrategia que opera a un nivel analógico, más que en lo digital de la comunicación, permite evitar las resistencias de los miembros de la familia.

Elaboración de rituales en TSU

Para los fines del trabajo presentado se utiliza la metodología propuesta por Richard A. Whiting (1999) en la cual el ritual se elabora llevando a cabo 3 pasos: a) seleccionar el símbolo, b) Determinar aspectos abiertos o cerrados del ritual y c) determinar el tiempo y el espacio. A continuación se describe como se desarrollan cada uno de ellos en el modelo de TSU.

a)      Seleccionar el símbolo

El símbolo es la unidad de construcción de los rituales. Incluyen los objetos y/o las palabras que representan la posibilidad de modificar creencias, relaciones o significados de los acontecimientos. 

Se elige al símbolo sobre el que se elaborará el ritual de 3 maneras posibles:

1.              Del lenguaje del paciente:

Durante la entrevista los terapeutas y el equipo de observación ponen especial atención a palabras o frases claves que tengan el potencial de representar el elemento simbólico. De esta manera el símbolo aparece como una revelación que después se elaborará en el momento de la pausa creativa. Una de las ventajas de tomar este camino es que la intervención se ajusta al lenguaje y visión del cliente y que al trabajar con sus propios recursos reforzará su agencia personal.

  Con una familia aficionada al futbol se utilizaron metáforas extraídas del balompié en el mensaje de devolución. A los padres se les instó a asumir el rol de “directores técnicos de su equipo” y a elaborar un plan de entrenamiento y la estrategia para vencer el problema. Al final, padres e hijos, elaboraron una porra para su equipo la cual repitieron tres veces al unisono.  

2.              Por dirección del terapeuta:

Los terapeutas se valen de su experiencia profesional y conocimiento de símbolos universales o de la cultura en que se encuentra inmerso el sistema. Elegirán así para la elaboración del ritual el símbolo que consideran se ajusta de mejor forma a la estrategia terapéutica. En la experiencia de los autores, es común utilizar símbolos o metáforas provenientes de las técnicas propias del modelo de terapia breve sistémica. Por ejemplo aquellos que se refieren a la búsqueda de excepciones, la proyección a futuro, externalizar el problema, describir Patrones Interpersonales Problemáticos y Patrones Interpersonales de Solución, etc.

A una joven que experimentaba poco apoyo por parte de su familia y que centraba su conversación en la forma en que esta situación le limitaba en la actualidad, le pedimos que se imaginara en el espacio de terapia una línea de vida y que avanzara a través de ella relatándonos los logros más importantes en cada una de las etapas de los años por venir. En cada una de ellas el terapeuta preguntó por la formula o clave que había usado para conseguir tales logros y por las personas con las que le gustaría compartirlos.

3.              Por elección del paciente:

El terapeuta insta a los miembros de la familia a hacer uso de su creatividad e intuición al preguntar sobre el símbolo que le gustaría emplear en la sesión. Se pregunta durante la entrevista: “si te pidiera representar el problema, ¿Cómo sería?, ¿Qué forma tendría?, Si pudieras representar la solución de ese problema, ¿Cómo se vería?, ¿Cómo le llamas tú a eso que ocurre en tu vida?, ¿A qué se parece?, ¿Cuál de los objetos que se encuentran en esta habitación podría representar de forma más fiel el problema que te aqueja?”
        A una familia en la cual el papá presentaba episodios de ansiedad se le pidió que eligiera un objeto que simbolizara el problema de la ansiedad. Los miembros de la familia acordaron que una maceta representaba adecuadamente la “ansiedad” debido a que su planta está en constante crecimiento y cambio y eso era algo que generaba temor a los integrantes de la familia.

b)      Determinar aspectos abiertos o cerrados del ritual

Ochoa de Alda aclara que los aspectos cerrados de un ritual se caracterizan por una mayor rigidez y proporcionan la estructura necesaria para contener la expresión emocional, transmitir valores importantes y dar forma concreta a las acciones. Los aspectos abiertos, continúa la autora, dejan espacio a la improvisación y creatividad y proporcionan flexibilidad para que los participantes den significado privado a la experiencia.

De acuerdo a la experiencia de los autores de este escrito, en TSU, es importante enfatizar en los aspectos abiertos del ritual con el fin de proporcionar la suficiente flexibilidad para que cada uno de los participantes aporte su parte personal e idiosincrasia a la experiencia.


c)       Determinar el tiempo y espacio

Resulta evidente que en una terapia de sesión única todos los rituales se proponen para llevarlos a cabo dentro de la sesión y difícilmente se prescribirá un ritual para realizarse fuera de la sesión debido a que es complicado dar seguimiento puntual y cercano si no se ha concertado una sesión subsecuente.

Lo que sí varía es la posición que toma el terapeuta durante la realización del ritual. Algunas veces el terapeuta actúa como un testigo, en otras ocasiones es preferible que el terapeuta se convierta en un director de orquesta, para algunos casos se requerirá la participación de algunos miembros del equipo de observación cómo cuando se trabajan tareas paralelas con subsistemas familiares y en algunas sesiones será necesario representar a algún elemento del sistema que no está presente. A continuación se presentan ejemplos de cada una de las posiciones:

Terapeuta testigo:

   En una sesión el terapeuta pide a los miembros de una pareja, después de un ejercicio de negociación y acuerdos, que sellen el trato de manera simbólica mientras da unos pasos para atrás con el fin de presenciar la puesta en práctica del ingenio y creatividad de los consultantes.

Terapeuta director de orquesta:

   En un ritual de dar y recibir reconocimiento con una familia, la terapeuta interviene para evocar contenidos y sugerir cambios en los elementos paraverbales de la comunicación entre los miembros de la familia (tono, postura física, contacto visual, etc.)

Terapeutas trabajando simultáneamente con subsistemas familiares:

   Un terapeuta de nuestro equipo pidió a una familia nuclear con hijos en edad escolar dividirse en dos grupos dentro del espacio terapéutico: el primero conformado por ambos cónyuges y el segundo por el subsistema fraternal. La pareja coordinada por el terapeuta elaboró un ritual de dar y recibir, mientras que los hijos en conjunto con un miembro del equipo de observación trabajaron con una técnica de resolución de problemas. La intervención, al elaborarse de forma separada pero de manera simultánea, permitió generar una frontera entre los subsistemas de la familia. Al terminar la sesión, la madre comentó que la TSU le había ayudado a comprender que los asuntos de los padres son diferentes a los de los hijos y, por ende, es mejor no revolverlos.  

Terapeuta representando a un miembro de la familia ausente:

  En un caso en el que a una madre preocupada por la homosexualidad de su hijo se le prescribió un ritual de reconocimiento, perdón y compromiso. Debido a que su hijo no había acudido a la sesión, le pedimos elegir entre los miembros del equipo terapéutico a alguien que representaría su papel.


Técnicas y tipos de rituales en TSU

Con el fin de adentrar al lector en los procedimientos técnicos del ritual se utilizará la tipología propuesta por Whiting (1999) que clasifica los rituales en: a) rituales de liberación, b) rituales de dar y recibir, c) rituales de utilización de las diferencias, d) rituales de prescripción del síntoma o el juego familiar y e) rituales mediante documentación. A continuación se presentan cada uno de ellos acompañados de ejemplos ilustrativos.

Rituales de liberación

Son acciones simbólicas que facilitan el proceso de depuración y curación en las personas que las realizan. Estos rituales contemplan maniobras como quemar, congelar, enterrar y/o enviar en globo variedad de elementos simbólicos. Se utilizan cuando las personas tienen necesidad de superar acontecimientos y significados traumáticos que interfieren en sus vidas presentes.

A continuación y a manera de ejemplo se presentan viñetas ilustrativas.

    Los miembros de la familia Rodríguez acordaron elegir una maceta como símbolo del  problema de la “ansiedad”. El terapeuta les pidió colocarse frente al símbolo y cada uno pensar en las desventajas que había traído a sus vidas la “ansiedad”. De la misma forma, pidió a cada uno reflexionar sobre las ventajas que el problema había traído consigo. Les preguntó si querían conservar el problema por un tiempo en su familia. La respuesta fue unánime, un “no” rotundo. Acto seguido, el terapeuta, inquirió sobre lo que querían hacer con la “ansiedad”. – Sacarla de nuestras vidas- dijo el padre, y los demás miembros de la familia asintieron. Al final, el terapeuta, invitó a que de manera simbólica sacarán la planta del espacio en donde se llevaba a cabo la sesión.

*
   A una joven que vivía con su padre y hermano adictos y que mencionaba en la entrevista sentir como que “cargaba todos los problemas de su familia ella sola”. Se le pidió elegir un objeto que representara ese peso de su familia que sostenía.  Eligió un refrigerador que estaba en el espacio en donde se llevaba a cabo la terapia. Se le invitó a simular cargarlo mientras imaginaba que era el peso de la familia. Para finalizar, se le preguntó acerca de lo que quería hacer con esa carga. Decidió soltarla, liberarse y fue capaz de experimentarlo en sesión.

*
   Un terapeuta de nuestro equipo de TSU acostumbra iniciar la entrevista con un ritual de liberación. A saber, pide a los miembros de la familia que elaboren una lista de pensamientos, sentimientos y/o actitudes que puedan limitar u obstaculizar la comunicación sobre el problema, la colaboración, la disposición al cambio, etc. Una vez terminada la lista, se le arruga, estruja y arroja al cesto de la basura.


Rituales de dar y recibir

Son acciones simbólicas que inciden en las interacciones familiares modificando los vínculos y formas de expresar los afectos. Se incluyen en ellas intercambios de objetos (regalos, comida, tarjetas, etc.) y de afectos (reconocimiento, perdón, agradecimiento, etc.) Se utilizan cuando los miembros de la familia experimentan desgaste o deterioro de sus relaciones y cuando se desea generar intensidad en las intervenciones.  

La siguiente viñeta puede servir de ejemplo:

     En una familia cuyo padre e hijo mayor experimentaban constantemente escaladas simétricas y el consecuente desgaste y distanciamiento en su relación se les sugirió realizar un ritual de perdón y reconocimiento. El terapeuta pidió a ambos que se colocaran uno frente a otro y que cada uno llevara a su mente los recuerdos más felices que tenían uno del otro y de lo que se sentían agradecidos  a lo largo de la historia de su relación. Ambos quebraron en llanto y, con esfuerzos, fueron capaces de decirse uno a otro lo que habían pensado. Dicho esto, el terapeuta pidió que también llevaran a su mente las fallas y errores que cada uno reconocía como propias y de las cuales deseaba pedir perdón. Las comentaron y una vez compartidas, padre e hijo, conversaron sobre las acciones a las que se comprometían para mejorar su relación. Por último, el terapeuta les invitó a sellar el compromiso mediante una acción simbólica que ellos eligieran: No lo dudaron y se fundieron en un fuerte abrazo.

Rituales de utilización de diferencias

Son acciones simbólicas que abordan creencias opuestas y escaladas simétricas de los conflictos. Se utilizan cuando en un sistema se presentan diferencias respecto de las soluciones, roles o concepciones del mundo. Su efecto es con frecuencia un mejor aprecio del punto de vista del otro y la consiguiente modificación de la propia  conducta. Una acción común son las inversiones que resultan útiles en situaciones en donde se negocian diferencias. Las inversiones consisten en pedirle a una persona que piense o actué como la otra durante períodos específicos.

Vamos a los ejemplos:

    Una pareja consultó por discusiones que desgastaban y distanciaban su relación. El terapeuta invitó a ambos a realizar un ritual de utilización de diferencias mediante una acción simbólica de inversión de roles. Se le pidió al esposo ubicarse (literalmente) en los zapatos de la esposa y viceversa. Cada uno en su rol fue capaz de reflexionar sobre la visión del mundo del otro y con ello comenzar a aclarar y resolver sus diferencias.

*

El padre de una familia que acudió a terapia fue asaltado a mano armada. Le robaron el dinero de la empresa en que trabajaba: su rol en esta era hacer los depósitos bancarios. Para colmo de sus males fue acusado de complicidad con los asaltantes. Tanto él como los demás miembros de la familia experimentaron de forma traumática los eventos desafortunados y desarrollaron importantes síntomas de ansiedad. El terapeuta prescribió un ritual denominado “la línea de cambio”. Pidió a los miembros de la familia imaginar una línea divisoria entre dos espacios del lugar en donde se consultaba.  Uno de los espacios representaba el momento actual en el que se encuentra la problemática familiar. Situados en este lugar, los miembros de la familia son invitados por el terapeuta a comentar sobre las dificultades, desventajas y efectos negativos que les acarrea el problema en el momento actual de su vida. Acto seguido, el terapeuta les incitó a proyectar en el otro espacio sus vidas una vez que el problema se haya resuelto. Los consultantes fueron capaces de comentar entre ellos las diferencias entre el momento actual y “su vida después del problema”. El terapeuta llevó a la familia a experimentar las sensaciones, a identificar emociones y a revisar pensamientos que surgían en ese instante y pidió a los miembros de la familia cerrar el ritual compartiendo sus compromisos para lograr el cambio. 

Rituales de prescripción del síntoma o juego familiar

Se trata de una acción simbólica que tiene el objetivo de modificar un esquema de conducta sintomático o rígido mediante la representación y traslado al absurdo de la conducta pautada. El efecto que experimentan las personas que participan en el ritual es la sensación de confusión, el humor y una percepción de lo absurdo de la situación capaz de modificar el esquema y su significado. Se utiliza en casos en donde la persona o la familia presentan patrones de interacción rígidos.

Dos ejemplos darán luz:

    En una familia la madre y el hijo mayor experimentaban una relación amalgamada de tales proporciones que el joven de 17 años se sentía incapaz de tomar por si solo el transporte público para regresar a su casa terminada la jornada escolar. El terapeuta prescribió el patrón interaccional rígido entre ambos, pidiendo a la madre abrazar al hijo como símbolo de la protección que otorga al joven. Sugirió a la madre intensificar la fuerza del abrazo hasta impedir el movimiento de su hijo. A este último, el terapeuta motivó a que intentara caminar hacia delante. Fue imposible para él dar paso alguno. El terapeuta limitó la participación del padre al rol de espectador. Al final del ritual, el padre brindó sus observaciones.   

*
  El terapeuta prescribió a una pareja el siguiente ritual: Pidió a ambos que se ubicaran de espaldas con respecto al otro. La esposa tendría que decir en voz alta las necesidades sentidas con respecto a su relación de pareja. El esposo, por su parte, repetiría “estoy intentando ayudarte” mientras ambos darían pasos hacía al frente alejándose poco a poco uno del otro. Este ritual representaba de manera simbólica la interacción y frustración conyugal. Ambos tenían buenas intenciones de mejorar su relación pero llevaban a cabo acciones que los distanciaban cada día más.


Rituales mediante documentación

Es una acción ritual que consiste en señalar o marcar los acontecimientos como oficiales dotándoles de un significado prestigioso y serio. Se distinguen en ellos al menos 3 fines: 1) aumentar el compromiso de los participantes, 2) modificar esquemas de interacción mediante el registro y 3) consolidar el cambio.

En TSU utilizamos los rituales de  documentación en dos momentos: en la presesión y en el seguimiento. En la presesión, con el fin de aumentar el compromiso de los consultantes se firma un formulario de consentimiento del servicio de TSU y se llena el formato de solicitud de atención familiar. En esta última los consultantes registran entre otros datos, la descripción de sus fortalezas y lados fuertes y sus expectativas de la terapia.



Ilustración 1 cuestionario de testimonio de los participantes en TSU


En el seguimiento se llena un cuestionario de testimonio de participación de la TSU que la ilustración 1 demuestra y cuya finalidad es consolidar el cambio mediante la estrategia de ayudar a la persona a situarse en una posición de experto.

Rituales en TSU: una propuesta.

 Como se puede apreciar en la ilustración 2, el proceso de la TSU ubica dos grandes etapas divididas por una pausa para la elaboración del mensaje de recapitulación: la entrevista y la devolución, que han sido explicadas previamente. Se propone utilizar los rituales en esta última etapa, la de devolución, combinándolos siguiendo un esquema particular que se explica a continuación.


En primera instancia, ha resultado conveniente realizar un ritual del tipo de prescripción del síntoma o el juego familiar que permita a los miembros del sistema desafiar los patrones interpersonales problemáticos y/o los intentos de solución fallidos y comenzar su modificación mediante la estrategia de llevarlos al absurdo.

Una vez realizado este ritual de prescripción del síntoma, la terapeuta, podrá elegir entre un ritual de liberación o uno de tipo de utilización de diferencias que permita consumar el contenido emocional e iniciar la construcción de soluciones en el sistema interaccional de la familia.

Para concluir con la etapa de devolución, el terapeuta puede trabajar con explicitar compromisos conductuales de cada uno de los participantes, realizar ensayos de conducta que vuelvan más probables los cambios o simplemente anclar los cambios mediante la materialización del símbolo y consumación de la metáfora.

Como se ve en la ilustración, los rituales de tipo dar y recibir constituyen un elemento que facilita dos importantes propósitos. El primero es el de generar intensidad relacional en la sesión y el segundo es el de afianzar un estado emocional que permita a los participantes del ritual evocarle cuando se considere necesario en lo sucesivo.  Cabe enfatizar que este tipo de ritual puede sugerirse en cualquier momento de la devolución según el terapeuta considere que es pertinente para el caso.

Por último, cabe señalar que los rituales de documentación se emplean en las etapas de pre y post-sesión tal como se han descrito previamente en este trabajo.    

Conclusiones

Hasta ahora se ha presentado en este escrito la experiencia de los autores con respecto al uso de rituales y su inserción en el modelo de TSU. Se confía en que para el lector los ejemplos empleados hayan iluminado el método para su elaboración e implementación y que las propuestas arriba formuladas representen, sino guías, material para el desarrollo creativo de nuevas formas de emplear los rituales en procesos terapéuticos.

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