lunes, 27 de julio de 2020

Terapia de pareja desde un modelo centrado en soluciones



Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Sabines, Jaime

Los amantes son
como la tuerca y el tornillo
cuando se enroscan
y Dios es el desamor y las pinzas
que los desenrosca
cuando a causa de la lluvia y el tiempo
los amantes se oxidan
y se quedan irremediablemente pegados,
entonces solamente el diablo y su segueta
los pueden separar.
Aceves, Raúl


En esta entrada se presenta una propuesta para el trabajo clínico con parejas desde un enfoque de terapia breve centrada en soluciones. En primera instancia se conceptualiza el modelo y se presentan los antecedentes históricos. En seguida, se exponen 7 presupuestos básicos para una terapia de pareja centrada en soluciones y, por último, la propuesta de intervención clasificando los procedimientos técnicos de acuerdo a las diferentes etapas del proceso de terapia breve centrada en soluciones.   

Modelo de TBSo y su aplicación en el trabajo con parejas.

La terapia breve centrada en soluciones (De Shazer, 1986; Berg y Dolan, 2001) es un modelo que se fundamenta epistemológicamente desde la teoría general de sistemas, la cibernética, el constructivismo y el construccionismo social. Sus procedimientos técnicos se han desarrollado a partir de los trabajos del equipo del MRI en Palo Alto, California y del equipo del Centro de Terapia Breve Familiar (BFTC) de Milwaukee. Estas técnicas están diseñadas para que la familia pueda enfocarse menos en el problema y más en las soluciones, lados fuertes y recursos personales y familiares.

  El  conjunto de técnicas  incluyen: el trabajo con las excepciones al problema (aquellos momentos en los que el problema no está presente o lo está en menor intensidad); preguntas de proyección a futuro (lo que el cliente va a estar haciendo cuando el problema deje de dominar su vida); definición de metas manejables; y preguntas de escala (“en una escala del 0 al 10, en donde el 0 representa el peor momento del problema y el 10 que ya lo has solucionado satisfactoriamente, ¿En qué número se ubican actualmente?”)

Destaca además la postura de “no saber” que adopta el terapeuta orientado a soluciones y que parece estar basada en la sentencia Zen que reza: “En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la mente del experto hay pocas”. Esta actitud lleva al profesional a “ir detrás” de los clientes al considerarlos como los verdaderos expertos en sus vidas y problemas que presentan en la terapia.

O’ Hanlon (1990) sostiene que los objetivos de la Terapia Breve Centrada en Soluciones son 3:  a) Cambiar la “forma de actuar” en la situación percibida como problemática, b) Cambiar la “forma de ver” la situación percibida como problemática y c) Evocar recursos y capacidades que se pueden aplicar a la situación que se percibe como problemática. Para lograr estos objetivos, los consultantes y el terapeuta emprenden juntos una aventura por las diferentes etapas del proceso de la mejoría y el cambio.

El modelo centrado en soluciones adaptado al contexto clínico de la terapia de pareja se dirige hacia aquello que la pareja desea, y no sobre los problemas que particularmente aquejan a la pareja. Se ayuda a los miembros de la pareja a orientarse hacía lo que si funciona (excepciones) y al diseño del futuro deseado.

Tal vez el primer intento por aplicar las ideas del modelo centrado a soluciones al trabajo con parejas se encuentra en “Amar es amar cada día”, libro de la autoría de Bill O’ Hanlon y Pat Hudson. El texto escrito en clave de “superación personal” expone algunas claves para la terapia breve de pareja: ayudar a las parejas a pasar del análisis a la acción, se puede iniciar el cambio con un solo miembro de la pareja, orientación al presente y al futuro y el trabajo con las pautas de solución.       

Eve Lipchik destina un capítulo de su obra “Terapia centrada en la solución. Más allá de la técnica” para desarrollar una serie de pautas para el trabajo con parejas desde la Terapia Centrada en Soluciones. Entre las pautas, sobresalen el cuidado del clima emocional y la relación terapéutica, la construcción de soluciones unificadas y el manejo de la comunicación.

Elliot Connie escribe “El matrimonio centrado en soluciones”, un libro que representa un atinado esfuerzo por aplicar el modelo de la terapia breve centrado en soluciones al trabajo con parejas. Su propuesta contempla 5 pautas: 1) planteamiento de metas para la relación, 2) revivir la fase de “luna de miel”, 3) cuidado de la comunicación, 4) reconexión con la mentalidad de la fase de cortejo y 5) la pareja como un equipo.

Ruperto Charles presenta también una propuesta para el trabajo con parejas desde una perspectiva centrada en soluciones en su libro “Terapia breve sistémica en Soluciones para parejas y padres”. Su modelo integra elementos de otras escuelas sistémicas a un enfoque base de prácticas centradas en soluciones. Su propuesta incluye una metodología para valorar el subsistema conyugal y encontrar foco para las intervenciones, para realizar con éxito la primera sesión y las sesiones subsecuentes y para diseñar recetas y fórmulas de intervención con las parejas. Entre las intervenciones principales incluye: la construcción del PIES (patrón interpersonal estable satisfactorio), la definición de metas a nivel ser y el interrogatorio circular cruzado.
   
 Mark Beyebach y Marga Herrero en su libro “200 tareas en terapia breve” destinan un capítulo para revisar las directivas en terapia breve que tienen el potencial de incrementar las interacciones positivas y mejorar el área de intimidad y sexualidad en las parejas que consultan.


Nada es totalmente negativo.

Por lo general los miembros de la pareja perciben su relación o su situación como totalmente negativa y no tienen conciencia de las excepciones, ni de sus propios recursos. Con frecuencia están huyendo de la angustia del malestar que les generan ciertas situaciones que presumen incómodas o insatisfactorias.

El terapeuta de pareja centrada en soluciones sabe que en la historia de relación de las parejas hubo etapas satisfactorias o de mayor estabilidad y que, aunque las parejas pasen por periodos difíciles o críticos, siempre habrá elementos intrínsecos o extrínsecos que les ayudan a sus miembros a sobrellevar las situaciones y a seguir adelante.

El compromiso del terapeuta de pareja es con la relación

La terapeuta centrada en soluciones buscará siempre que ambos integrantes de la pareja salgan ganando. Ruperto Charles (2005) sugiere que en la terapia de pareja es útil la idea de la complementariedad y la idea del enriquecimiento mutuo. Menciona que “cuando uno de los miembros de la pareja entra en el mundo del otro, lo entiende y lo acepta puede enriquecerse de él; el cambio es posible cuando cada uno hace su 50%”.

En la etapa de la negociación del proyecto de trabajo del proceso de terapia resulta importante entender las prioridades de cada uno, sus expectativas y la manera en que les gustaría que ocurrieran los cambios.

En las entrevistas se buscará mantener una relación omnipartidista (Beyebach, 2007) o dicho de otro modo, un tipo de relación en el que cada miembro sienta que se está de su parte. La terapeuta evitará aliarse con una parte de la pareja y más aún establecer coalición con uno en contra del otro, manteniendo en cambio una neutralidad activa al dejarles en claro que su compromiso principal es con la relación.

Además, tomará en cuenta la tarea de equilibrar las participaciones de cada uno de los miembros de la pareja en la entrevista y centrará su atención en los aspectos importantes de la relación tales como su inicio, la etapa del ciclo vital en la que se encuentran, la compatibilidad en la visión del mundo, el nivel de compromiso, de intimidad y las etapas satisfactorias y de estabilidad que han vivido a lo largo de su historia.

Las parejas poseen lados fuertes y recursos

Eve Lipchik (2004) comenta que el terapeuta centrado en soluciones se aleja del rol de “padre protector” que guía en exceso para evitar a los hijos que sufran. En lugar de ello, invita a los miembros de la pareja a utilizar sus propios recursos para cuidarse de sí mismos y afrontar sus dificultades.

Froma Walsh (2004) afirma que la pareja puede considerarse como una fuente potencial de resiliencia, esto es, como un recurso. Comenta, además, que la perspectiva sistémica permite comprender de qué manera los procesos de la relación de pareja moderan el estrés y posibilitan a sus miembros afrontar penurias prolongadas y dejar atrás las situaciones de crisis. A estos procesos de superación y adaptación les ha llamado resiliencia familiar.

Todas las parejas atraviesan épocas de crisis y de adversidad, pero tienen la capacidad de sobrellevarlas de manera adecuada y hasta de fortalecerse. El simple hecho de haber acudido al consultorio y manifestar interés por la ayuda profesional es muestra de los puntos fuertes de los clientes y de que en su relación de pareja algo continúa en pie.  

No podemos cambiar el pasado, de modo que debemos concentrarnos en el futuro.

El lenguaje es una acción en el presente por tanto el cambio sólo puede ocurrir en el presente.  Es habitual en la terapia de pareja que, aún cuando ambos integrantes deseen permanecer juntos, no hagan progresos porque uno de ellos, o los dos, siguen estacionados en sucesos dolorosos del pasado.

Además, con frecuencia, las parejas que consultan no han formulado de manera explícita ningún plan para su futuro. Enfocados en eventos pasados, no han reparado en conversar acerca del futuro deseado.

El terapeuta de pareja centrado en soluciones invita a los miembros de la pareja a diseñar su futuro partiendo de la idea de que el futuro es más importante que el pasado. A medida que la pareja va identificando lo que se desea obtener en el futuro, habrá más probabilidad de que esas descripciones, o bien, narrativas, vayan manifestándose en la realidad de los consultantes.
 
El lenguaje como vehículo del cambio 

 Desde una perspectiva constructivista, la terapia representa un proceso conversacional capaz de generar significados. Los terapeutas de pareja centrados en soluciones suelen estar de acuerdo con Tarragona (2006) cuando refiere que “la forma en la que pensamos y hablamos de nuestros problemas o dificultades puede contribuir a que nos hundamos más en ellos o podamos contemplar nuevas formas de verlos, de solucionarlos o transformarlos”.

Una práctica centrada en soluciones utiliza el lenguaje para adaptarse o ajustarse a la pareja (hablando su propio idioma, adaptándose a su etapa del proceso de cambio, a la relación terapeuta-cliente, etc.) y para encauzar el lenguaje de los miembros de la pareja (mediante las preguntas de excepciones y de proyección a futuro).

La resistencia no existe

El termino resistencia designa al cliente que no acepta el punto de vista del terapeuta sobre la manera de cambiar. Es, por tanto, una etiqueta que no es compatible con el pensamiento posmoderno.

Para de Shazer (1994) esta idea de resistencia resulta por lo menos desorientada:

“De hecho, con este tipo de idea en su mente el terapeuta puede realmente generar “resistencia” o no cooperación, cuando no directamente conflicto. Es decir que las concepciones del terapeuta son capaces de producir profecías de autocumplimiento, con un desenlace infortunado”  

El terapeuta de pareja centrado en soluciones presupone que la pareja quiere y puede cooperar. Para Charles (2005) “cada miembro de la pareja va a poner lo mejor de sí mismo si se siente comprendido en sus prioridades y percibe autentico el deseo del terapeuta de colaborar para este fin”

Solo se necesita un pequeño cambio para comenzar una solución.

La teoría de los sistemas aplicada a los sistemas humanos y a sus dificultades sugiere que las parejas no son sólo agregados de individuos. Un sistema humano es más que la suma de sus partes. Puesto que un sistema es un todo, cada parte está relacionada con las otras partes que el cambio en una parte provocará cambio en todas las demás y en el sistema total.   

En este sentido, el modelo centrado en soluciones privilegia los cambios mínimos que tienen el potencial de contagiar y expandirse gradualmente en las interacciones de la pareja, en lugar de buscar cambios drásticos totales en la estructura, patrones, creencias y valores. De hecho, cuando un terapeuta quiere realizar cambios totales, la pareja puede sentirse amenazada o confrontada bruscamente.

El proceso de la terapia de pareja centrada en soluciones

El proceso terapéutico, tal y como se desarrolla con base al modelo de la Terapia de pareja centrada en Soluciones (ver entrada sobre etapas del proceso de la TBSo) , tiene una serie de tareas clínicas o etapas diferenciadas que, aunque pueden solaparse, permiten explicar el trabajo con los consultantes. Cabe mencionar que la distinción que se establece entre las diferentes etapas del proceso es solo explicativa, ya que en la práctica en ocasiones resulta poco nítida la distinción entre las fases y sus efectos.

Para exponer mejor el desarrollo del proceso de la TBSo, podemos esquematizar las etapas de la siguiente manera (ver ilustración):




Los procedimientos técnicos de la Terapia de pareja centrada en soluciones pueden clasificarse de acuerdo a las etapas del proceso de terapia siguiendo un orden secuencial. La propuesta se ilustra en el cuadro siguiente:


ETAPA DEL PROCESO DE TERAPIA

TÉCNICAS

1)    Enganche e involucramiento

Primer contacto ver aquí
Encuadre ver aquí
El preludio Ver aquí


2)    Definición de metas

Definición de objetivos Ver aquí
Proyección a futuro Ver aquí


3)    Impulsar y motivar el cambio

Buscando excepciones:
Cambios pretratamiento aquí
Lados Fuertes y Recursos de la Familia de Origen
PIES
Pautas de solución
Cortejo y Luna de miel
Comunicación del progreso
Trabajo en equipo
De devolución:
Directivas Ver aquí

4) Mantenimiento

Preguntas de mejoría Ver aquí
Prevención de recaídas Ver aquí
Trabajo con las recaídas Ver aquí


5) Terminación

Técnicas y rituales de cierre Ver aquí



Intervenciones en cada una de las etapas del proceso de la Terapia de pareja centrada en soluciones


En el primer contacto resulta importante identificar la disposición de cada uno de los miembros de la pareja (uno puede estar más motivado o más comprometido en la relación que el otro) con el propósito de prever un escenario que es frecuente: Un miembro de la pareja con la iniciativa de acudir con el profesional y otro que se siente presionado a ir o incluso se niega.

El terapeuta preguntará para tener claras dos cosas: Si ambos quieren seguir en la relación y si desean los dos ir a terapia. Si un miembro de la pareja se muestra ambivalente, el profesional puede normalizar el hecho de que se encuentren en un nivel de interés diferente con respecto a ir a terapia, a la vez que da el mensaje de que lo mejor es que ambos acudan a las sesiones. 

Si uno de los miembros no desea ir a terapia y el que consulta comenta que no ha sido capaz de convencerlo hasta ahora, la terapeuta le explicará que puede iniciar el trabajo de pareja con solamente uno de los integrantes (Beyebach, 2010; Charles, 2005) y que en las sesiones podrían conversar sobre la forma en que se puede convocar al otro.

En el encuadre es importante explicar a la pareja que el terapeuta tendrá un compromiso con la relación, que no tomará partido alguno y que hará esfuerzos por entender el punto de vista de ambos. Lipchik (2004) sugiere el siguiente mensaje: “Espero que tengan dos historias muy diferentes, y debo escucharlos para poder ayudarlos a construir un puente entre ellas”.   

Otras puntualizaciones que pueden ayudar a fortalecer la idea de que el contrato de la terapeuta es con la relación y no un solo miembro, son: a) no permitir que una de las partes llame por teléfono para hablar sobre la otra, b) si un miembro solicita una sesión por separado, el otro tendrá que estar enterado y c) si un miembro tiene una sesión individual se ofrecerá al otro una sesión igual.  

Además, Charles (2005) sugiere en esta fase de la sesión dos acciones del terapeuta: 1) confirmar que ambas partes desean continuar con la relación y 2) explicar sobre detalles del método, por ejemplo, la posibilidad de alternar sesiones individuales y conjuntas, interrogatorio cruzado, la pausa, etc.  

Otro elemento a considerar para lograr un enganche es el establecimiento y cuidado de la alianza terapéutica. Para lograrlo, la terapeuta, además de adoptar una postura omnipartidista, deberá dirigir sus esfuerzos por generar un clima emocional en el que las sesiones puedan desenvolverse con la mayor fluidez posible. Charles (2005) sugiere lograrlo mediante dos procedimientos técnicos: el interrogatorio circular cruzado y las estrategias para interrumpir las interrupciones y los sabotajes malévolos (ver aquí ambas técnicas).
                                                               
Intervenciones en la etapa de definición de metas

Es importante evaluar la pertinencia del tratamiento de pareja (Lipchik, 2004; Charles, 2005). El terapeuta, a fin de determinar si es conveniente o no un formato de pareja para la intervención, se puede basar en los siguientes criterios:

-       Ambos quieren preservar la relación, no darla por concluida.
-       Ambos comprenden que cada una tiene cierta responsabilidad en lo que respecta a la calidad de la relación.
-       Cada uno puede mostrar algo de empatía por el otro.
-       Ninguna de las partes está interesada en otra persona ni tiene en la actualidad una aventura con otra persona.

Lipchik (2004) sugiere aclarar estos puntos en tres entrevistas:  una inicial en formato conjunto y una individual con cada miembro de la pareja. Charles (2005) propone reducir el tiempo de evaluación, incluyendo en la sesión conjunta inicial una mini entrevista individual con cada uno.    

En lo que respecta al proceso de definición de objetivos, Connie propone utilizar preguntas presuposicionales que ayuden a los miembros de la pareja a plantear su futuro deseado. Ejemplos de preguntas son:

 ¿Qué están construyendo como pareja?
¿qué habilidades van a requerir para poder construir aquello juntos?
¿cómo se darán cuenta de que su pareja está contribuyendo a esa construcción?
¿cómo sabrán que han logrado construir o bien, llegado a su meta?

Otra forma de trabajar en el proceso de definición de metas es mediante la técnica de proyección a futuro que consiste en invitar a los miembros de la pareja a que se imaginen un futuro en el que el problema por el que consultan está ya resuelto y que describan los detalles con el fin de trabajar con objetivos y generar expectativas de cambio para luego buscar excepciones y traducirlo en un plan de acción concreto. En la práctica se lleva a cabo en 3 pasos:

1.    Evocar la imagen de un futuro deseado por la pareja.

Puede ser mediante la pregunta por el milagro:

 “Supongan que esta noche, mientras están durmiendo, sucede un milagro y todo lo que quieren resolver se resuelve. Como están durmiendo no se dan cuenta de que logran ese milagro. ¿Qué cosas van a notar diferente al día siguiente que les hagan darse cuenta de que ese milagro se ha producido?”

Pero existen varias formas de evocar:

“Supón que tienes una varita mágica y eres capaz de hacer magia con tu relación de pareja ¿Qué cosas sucederán distintas a las de antes?”

“¿Qué va a ser diferente en tu relación de pareja cuando ya estén listos para el alta de esta terapia y hayan resuelto el problema que les trajo aquí?”

2.    Trabajar por detallar el futuro deseado

“¿Qué estarás haciendo diferente en vez de…?”
“¿Cómo lo estarás haciendo (o logrando)?”
“¿Qué harás diferente para darte cuenta de que estás en el camino de una mejor relación?”
“¿Exactamente cómo?, ¿Qué te indicará que…?”
“Cuando lo logren, ¿Qué estarás haciendo diferente?”
“¿Quién se va a dar cuenta primero? Y ¿Cómo se darán cuenta los demás que ustedes mejoran como pareja?”

3.    Hacer presente el futuro (Impulsar el cambio)

a.    Elaborar un plan concreto de acción

Si quisieras empezar a hacer algo de todo esto mañana mismo ¿Qué podría ser?
De todas las cosas que has mencionado ¿Cuáles son las más sencillas de poner en práctica?
¿Cuál será el mínimo cambio que te indique que estás comenzando a lograrlo?


b.    Buscar excepciones

¿Cuál fue la última vez en que se ha producido alguna parte de este milagro que acabas de describir?

Por último, se advierte que, aunque los miembros de una pareja deseen lo mejor para su relación, pueden definir metas en términos diferentes. Lipchik (2004) sugiere tres ideas para construir una solución unificada:

1.    Buscar un denominador común, por ejemplo, emplear el término “diferencias” en lugar de “finanzas” y “celos” de los miembros de la pareja.

2.    Definir la meta a partir de las excepciones, por ejemplo, “¿Qué era diferente en la época en que se sentían más conectados?”

3.    Redefinir el problema, por ejemplo, “Me pregunto si lo que ambos dicen es que cada uno se siente controlado por el otro”. Una vez confirmada la redefinición por la pareja se pregunta por las excepciones.         

Intervenciones en la etapa de Impulsar el cambio

En lo que respecta a la estrategia de construcción soluciones a partir de la búsqueda de excepciones se revisaran a continuación una serie de pautas que facilitan conversaciones centradas en capacidades, lados fuertes y recursos de la pareja.

1)    Cambio pretratamiento. En otra entrada hemos revisado esta técnica (aquí).

2)    Lados fuertes y recursos de la familia de origen.

“¿Cuáles son los valores y enseñanzas para la vida en tu familia de origen que deseas heredar a tus hijos y nietos?”
“¿Qué cosas buenas obtuvo tu esposo de su familia?”
“¿Qué aprendió de positivo tu esposa de su familia?”

3)    Patrón Interpersonal Estable Satisfactorio (PIES)

“Si viéramos un video de ustedes haciendo las cosas bien, todas las veces que han “estado bien”, ¿Cuál es la fórmula que siguen los buenos momentos en que han estado conviviendo juntos, cuando ambos están satisfechos?, ¿Qué hace bien cada uno?”

“¿Cuál crees que es el recuerdo más bonito que tu esposa tiene de la relación?”

“¿Cuál ha sido la mejor etapa que han vivido como pareja?”


4)    Pautas de solución

O’ Hanlon y Hudson (1995) sugieren que, además del contexto de pareja, el terapeuta puede explorar recursos y lados fuertes en otros contextos de la vida de los miembros (el trabajo y la  amistad, por ejemplo) con el fin de transferirlas para la resolución de su problema o para enriquecer la relación de pareja.

a.    Del trabajo

“¿Qué dirían tu jefe y compañeros que es lo que mejor sabes hacer en tu trabajo?”
“Me dices que eres bueno resolviendo dificultades en tu trabajo, ¿Me puedes platicar cómo has llegado a serlo?”
“¿Cómo has logrado ser tan eficaz en tu trabajo?”
“¿Cuándo fue la vez más reciente en que tu relación de pareja se vio beneficiada por ese talento/capacidad/habilidad)?
“¿Qué tendría que pasar para que esa habilidad lo pusieras al servicio de tu relación pareja?”

b.    De la amistad

“¿Cómo te comportarías con un amigo en una situación similar a esta?”

c.    De la propia relación

“¿Qué valores son más importantes en su relación de pareja?”
“¿Qué es lo que consideran que hacen bien como pareja?”
“¿Qué es lo que no desean cambiar de su relación de pareja?”
“¿Cuál es la principal cualidad que tienen como pareja?”

5)   Revivir la fase de “luna de miel” en la relación actual y reconexión con la mentalidad de la fase del cortejo

“¿Cómo fue que de millones de hombres y mujeres quedaron ustedes dos?”
“¿De quién fue la iniciativa?”
“¿Qué le atrajo a ella/él de tu persona?”
“¿En qué situación se encontraba cada uno?”
“¿Cuál es el recuerdo más bonito que tienen de esta etapa?”
“Si su relación fuera una serie, ¿Qué nombre le pondrían?, ¿Qué nombre tendría ese capítulo inicial?”
“¿Qué cosas funcionaban bien en esa etapa?”
“¿Qué es lo que ella/él ponía de su parte en esa etapa inicial para que la relación funcionara?”
“¿Qué esfuerzo de los que tu realizabas en la etapa de cortejo crees que tu esposa apreciaba más?”


6)      Comunicación del progreso

Connie (2013) señala que el terapeuta centrado en soluciones hace un especial énfasis en la comunicación efectiva. Sugiere que no es necesario aprender nuevas habilidades sobre comunicación efectiva, sino más bien, revivir la habilidad natural que la pareja ya demostró para comunicarse en los inicios de la relación.

Propone trabajar en el proceso de terapia con dos acciones. La primera es notar, o bien, darse cuenta de qué aspectos de sí mismo, del otro, de la relación son positivos y luego traer esos aspectos a la rutina de la conversación. Se trata de evidenciar y agradecer mutuamente aquello que gusta, sirve y trae dicha a la relación. Ejemplos de preguntas son:

“¿Cuándo fue la vez más reciente en que sintieron que su comunicación funcionó mejor?”
“¿En qué etapa de su vida de pareja se comunicaron mejor?”
“¿Qué es lo que ella/él pone de su parte cuando la comunicación es mejor?”
“¿Qué puso de su parte ella/él en esta última semana?”
“¿Qué cualidades tiene ella/él?, ¿Qué es lo más aprecias de ella/él?”
“¿Qué le reconoces a ella/él que hizo bien en esta semana?”
“¿Qué le agradeces a tu pareja?”

El segundo hábito es simplemente practicar, lo cual requiere de esfuerzos continuos de la pareja de búsqueda de interacciones positivas. Ejemplos son:

“Haz una lista de esfuerzos que ella/él ha hecho por ti o por la relación, luego escribe lo que le agradeces de esos esfuerzos y al final un compromiso para seguir enriqueciendo la relación. Compártelo con ella/él”

“De hoy a la próxima vez que nos veamos les voy a pedir que cuando se levanten piensen en realizar una acción que sea capaz de sorprender positivamente al otro, pero manténgalo en secreto. La llevan a cabo todos los días, observen las reacciones y cuando sea la próxima cita les preguntaré si fueron capaces de adivinar las sorpresas”  


7)    La pareja como un equipo

“¿Cuándo fue la vez más reciente en trabajaron como un equipo?”
“¿Cuándo fue la vez más reciente en que resolvieron alguna dificultad juntos?”
“¿Cuál ha sido la época de su vida de pareja en que han actuado como un equipo?”
“Si fueran un equipo, ¿Cómo se llamarían?, ¿Qué cualidades personales de cada uno creen que aportarían más a un trabajo en equipo?”

Cabe enfatizar que las anteriores pautas van acompañadas de los siguientes pasos que ayudan a ampliar y detallar las excepciones: 1) Ampliar, o sea promover una descripción en términos conductuales concretos, en positivo e interaccionales y 2) Anclar, es decir que los cambios sean percibidos por los clientes como algo que pueden repetir y poner en marcha. Se logra mediante las siguientes opciones:

a) Atribuir control interno/ culpabilización positiva: ¿Cómo lo conseguiste?, ¿Qué pasó para que decidieran volver a hablarse?, ¿Cómo lograste resistir la tentación de pelear?, ¿Qué fue lo que más te ayudo de las cosas que hiciste para poner atención a la relación?, ¿Cuál dirían ustedes que ha sido la clave que han estado empleando para sustituir la violencia por el dialogo?

b) Repartir los méritos: ¿Cómo te ayudó tu pareja?, ¿Qué cosas notó que hizo su esposa que le ayudaron a ser cariñoso y atento con ella?, ¿Qué hiciste tú para facilitarles que te ayudaran?, ¿Quién más te ayudó?

c) Cognitivamente: ¿Qué significa para ti haber sido capaz de dar ese paso?, ¿Qué cualidades tuyas se pusieron de manifiesto en ese momento?, ¿De qué forma estas cualidades pueden ayudarte en un futuro?

d) Emocionalmente: ¿Cómo te sentiste al dar ese paso?, ¿Fue una emoción nueva para ti?, ¿De qué forma crees que tenerla presente te ayudará a enfrentarte a las dificultades que puedan aparecer en tu relación?

En la devolución destacan algunos puntos a considerar en el diseño del mensaje de recapitulación (Lipchik, 2004) y el uso de directivas. De estas últimas, también llamadas tareas o sugerencias, se profundizará en una entrada posterior. Las recomendaciones para el mensaje de devolución se transcriben a continuación:

-       Asegurarse de dirigirse por separado a cada uno de los miembros de la pareja para comunicarle lo que le escuchó decir.
-       Responderles por separado y no dejar de formular una opinión sobre el proceso interaccional.
-       Enumerarles la mayor cantidad posible de cosas que tienen en común. No es necesario que sean cosas positivas. Puede tratarse de su sentimiento de desesperanza o de la intensidad de su ira o al menos que ambos estuvieron de acuerdo en acudir a la sesión.
-       Si se refirieron a sus sentimientos, comentarlos bajo el encabezado de “lo que les escuché decir”.        

Intervenciones en la etapa de mantenimiento y terminación

Las principales intervenciones que se proponen para la etapa de mantenimiento son tres: 1) las preguntas de mejoría (Ver aquí), 2) prevención de las recaídas (Ver aquí) y 3) aprender de las recaídas (Ver aquí). Todas ellas se profundizan en entradas anteriores.

Charles (2005) propone para esta etapa una entrevista semiestructurada en 3 fases para las sesiones subsecuentes que se presenta a continuación:

Fase 1: Avances
1.    Esfuerzos realizados
2.    Efectos y beneficios
3.    Conexión con sus ideales y valores
4.    Clave-fórmula para lograr los cambios
5.    Escala de avance

Fase 2: Fallas
6.    Fallas de cada uno
7.    Reconstrucción del PIP (patrón interpersonal problemático) y fantasía del PIES
8.    Predecir factores de riesgo y la mejor respuesta a ellos

Fase 3: Planes
9.    Definir el siguiente paso
10. Reencuadres y tareas
  
En lo que respecta a la etapa de terminación se han descrito estrategias en una entrada anterior (ver aquí). Además, Beyebach y Herrero (2010) proponen las siguientes actividades para ayudar a la pareja a emancipar de la terapia:

1)    Celebración: Se les pide a los miembros de la pareja que celebren sus mejorías de una forma especial: una cena, un viaje de fin de semana, una excursión al lugar en que se conocieron, etc.

2)    Volver a casarse: Se propone a la pareja que preparen una nueva boda. Pueden elaborar un listado de lo que mantendrían y quitarían de su primera boda en cuanto a los invitados, vestuario, lugar, etc. Además, cada uno preparará un discurso de por qué quiere volver a casarse con la otra persona.
     
Conclusiones

Hasta aquí se ha revisado a detalle una propuesta para aplicar el modelo centrado en soluciones al trabajo clínico con parejas. Se concluye con la idea de que la terapia de pareja se da en dos frentes (Beyebach y Herrero, 2010): 1) Ayudar a la pareja a reducir o controlar las interacciones negativas (resolver los conflictos resolubles, sobrellevar los que resulten irresolubles y dejar de entrar en interacciones destructivas) y 2) Promover activamente los intercambios positivos y reforzantes (tratando de que cada miembro de la pareja sienta que gana en su interacción y que les compensa seguir como pareja).



Fuente:

Beyebach M. (2006) 24 ideas para una psicoterapia breve. Herder. Barcelona
Beyebach, M. y Herrero, M. (2010) 200 tareas en terapia breve. Herder. Barcelona
Charles, R. (2005) Terapia breve sistémica en soluciones para parejas y padres. Editorial CREE-SER, Monterrey, NL
Connie, E. (2013) El matrimonio centrado en soluciones. The Connie Institute. EUA
de Shazer, S. (1994) Claves para la solución en terapia breve. Paidós. Barcelona
de Shazer, S. (1996) Pautas de terapia familiar breve. Paidós. Barcelona
Eguiluz, L. (2007) El baile de la pareja. Trabajo terapéutico con parejas. Pax de México. Ciudad de México.
Lipchik, E. (2004) Terapia centrada en la solución. Más allá de la técnica. Amorrortu editores. Buenos Aires
O´Hanlon, B. y Hudson, P. (1995) Amor es amar cada día. Paidós. Barcelona.
Tarragona, M. (2006) Las terapias posmodernas: una breve introducción a la terapia colaborativa, la terapia narrativa y la terapia centrada en soluciones. Psicología Conductual, Vol. 14, Nº 3, 2006, pp. 511-532

Walsh, F. (2004) Resiliencia Familiar. Amorrortu editores. Buenos Aires.

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